Curiosidades

La edad de oro del tenis australiano



Historia tenis australiano
Harry Hopman posa con sus compañeros con la Copa Davis | Foto: hopmancup.com

Australia fue una de las potencias mundiales desde los inicios del tenis. Durante muchos años han vivido ligados a los éxitos aunque llevan unos años sin tantos éxitos. Barty ha devuelto la alegría en el tenis femenino pero en el masculino todavía no ha llegado un gran jugador. Repasamos la historia del tenis australiano.

Después de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos eran el país que lideraba el mundo del tenis, tanto en categoría masculina como femenina. El cambio llegó al comenzar la década de los 50, ya que empezaron a salir una serie de excelentes talentos que fueron imponiendo su ley, en todos los torneos, ya no solo en el Open de Australia, en el torneo que siempre los jugadores locales sacaban un gran rendimiento.

El artífice

El gran protagonista de la edad de oro del tenis australiano fue Harry Hopman, un antiguo tenista australiano. Hopman llegó a ser finalista en tres ocasiones del Open de Australia y también destacó por ser un gran doblista junto a su mujer Nell Hall. En el año 1939 fue el elegido para llevar el rumbo de la selección australiana de Copa Davis. Desde sus inicios los entrenamientos fueron diferentes. Harry mezclaba una gran disciplina combinada con un compañerismo que empezó a dar sus resultados. En la actualidad es una de las claves de los equipo para triunfar en el deporte, `hacer piña´ y pasar muchos momentos juntos (comidas, días libres, actividades, etc).

En sus inicios ilusionó con los triunfos de Ken McGregor, Mal Anderson, Mervyn Rose y Frank Sedgman. El último fue ganador de cinco Majors, entre 1949 y 1952. Esto fue solo el inicio de una larga saga de éxitos para el país de las Antípodas que iba a vivir sus mejores años en el mundo del tenis. Ken Rosewall sorprendió con su estilo de juego desde 1953. Cerca estuvo de batir un hito, Lew Hoad, que casi logra ganar el Grand Slam en 1956. Pero no fue el único ya que Ashley Cooper en 1958 y Neale Frase en 1960 también se quedaron cerca de lograr esta hazaña.

El problema llegaba cuando estos jugadores alcanzaban la cima se retiraban como amateurs y se pasaban al profesionalismo, cosa que sacaba de las casillas por aquel entonces a Hopman. De todos modos el seleccionador siguió con su modo de trabajo habitual y continuó sacando talento durante otros 25 años.

 

La década de los 60

En los años 60 el dominio creció aún más con Roy Emerson y Rod Laver como líderes de una generación. El primero llegó a tener en sus manos el récord de Grand Slam con 12 y Laver que consiguió el Grand Slam en un mismo año en dos ocasiones (1961 y 1969). En estos magníficos años del tenis australiano no podemos olvidarnos de otros jugadores como Fred Stolle, John Newcombe o Tony Roche.

El gran éxito en conjunto llegó con las 15 Copa Davis conseguidas entre los años 1950 y 1967. Otro dato que confirma su hegemonía era que muchas finales de Grand Slam las disputaban entre ellos, como en Wimbledon entre 1955 y 1970. Por si fuera poco el tenis femenino también estaba brillando con Margaret Smith Court, con 24 Grand Slam y Evonne Goolagong.

El declive

La llegada de la Era Open llevo consigo el fin de muchas pistas de hierba en beneficio de pista dura o tierra batida. Estas nuevas superficies no beneficiaron tanto a los tenistas australiano que veían como sus éxitos ya no tenían nada que ver con el pasado. Hay que hacer mención a la muchos consideran la mejor pareja de dobles de todos los tiempos, los hermanos Woodies (Mark y Todd). Los últimos grandes éxitos del tenis australiano fueron el Open de Australia de 1976 con triunfo de Mark Edmondson y los títulos en Wimbledon (2002) y el US Open (2001) del último número uno del tenis aussi, Lleyton Hewitt.

El futuro

El tenis australiano está volviendo a soñar, aunque en el tenis femenino ya es una realidad. Ashleigh Barty llegó al número uno tras conseguir el título en Roland Garros. El tenis femenino australiano tiene el futuro asegurado con esta jugadora de tan solo 23 años. En el tenis masculino son más los nombres que tienen un gran futuro. De Miñaur a las órdenes de Hewitt ya está consolidado en el circuito y el otro que poco a poco da más pasos para luchar con los mejores es Popyrin. Tampoco hay que olvidarse Millman, uno de esos jugadores que siempre está en top-100 pero que no ha llegado a conseguir grandes triunfos.

Además hay que mencionar a dos casos excepcionales como Tomic y Kyrgios, con un potencial descomunal pero que no paran de causar polémica en el circuito. Ambos podían estar mucho más arriba en el ranking pero sus problemas son constantes y no parece que esto vaya a cambiar. El segundo ha comenzado el 2020 de una gran  forma en la ATP Cup y habrá que seguir de cerca como va la temporada.

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