Curiosidades

Las dos finales consecutivas entre Nadal y Federer en Hamburgo

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Nadal y Federer posando con sus respectivos trofeos de campeón y subcampeón tras la final de 2008 | Foto: gettyimages.es

El español y el suizo se midieron en el partido por el título en dos ocasiones consecutivas del, por entonces, Masters 1000 germano. En 2007, Federer sumó su cuarto título en Hamburgo acabando con la racha de 81 victorias seguidas de Nadal en tierra. Un año después, el balear se tomó la revancha conquistando por primera vez el torneo alemán.

De no ser por la pandemia del COVID-19, este pasado domingo se hubiera disputado la final del torneo de Hamburgo, ahora de categoría ATP 500 pero que durante mucho tiempo fue todo un Masters 1000. Precisamente, las dos últimas finales como evento perteneciente a esta categoría las disputaron entre sí Roger Federer y Rafa Nadal en los años 2007 y 2008.

Los dos claros dominadores del circuito por aquel momento se repartieron los respectivos triunfos. En 2007, Federer fue el encargado de acabar con la increíble racha de 81 partidos seguidos ganados por Nadal en tierra, que aún hoy día continúa vigente, mientras que el balear se tomaría la revancha al año siguiente sumando el primero de sus dos títulos que ostenta en la ciudad alemana.

2007: Una magistral reacción de Federer acaba con el brutal dominio de Nadal

El manacorí tenía motivos de sobra para sentirse confiado de poder sumar un nuevo Masters 1000 a sus vitrinas en tierra batida. Hasta esa final, había ganado siempre a Federer sobre polvo de ladrillo, cinco de cinco, cuatro de esos encuentros en finales (Montecarlo 2006, 2007, Roma 2006 y Roland Garros 2006). Además, llegaba con 81 partidos consecutivos a su favor en dicha superficie, no perdía desde 2005 en Valencia frente a Igor Andreev.

Sin embargo, Federer encontraría la manera de borrar de un plumazo todos esos números en su contra. El suizo buscaba reaccionar en su torneo de tierra predilecto (había salido campeón en 2002, 2004 y 2005) tras su fiasco la semana anterior en Roma, donde cedió en octavos ante Filippo Volandri en sets corridos. Cierto es que Nadal llegaba con mucho más desgaste, no sólo por los torneos previos sino por la dura semifinal que afrontó el día anterior ante el australiano Lleyton Hewitt, con triunfo final para el balear por 7-5 en el tercer set.

Quizá por ello y temiendo otro posible encuentro a tres sets que le hiciera perder toda su energía, Nadal salió en tromba al inicio, siempre un paso por delante de Federer en los peloteos y atacando a la más mínima oportunidad a su rival, envuelto en una serie de errores no forzados que le dieron fácilmente el primer set a Nadal por 6-2.

Pero todo cambió al comienzo del segundo parcial. Con 1-1 en el marcador, Federer salvó un 15-40 con su servicio que le hubiera dejado otra vez a merced de Nadal. A partir de ahí, el suizo fue un auténtico ciclón, desarbolando como nunca a Nadal en tierra. Once de los siguientes 12 juegos fueron a parar a su casillero, dando la vuelta al partido por un contundente 6-2 y 6-0. Esta era la tercera ocasión en la que Nadal encajaba un 6-0 en tierra. No le ha vuelto a pasar desde entonces.

Si tenía que perder contra alguien, Federer era el indicado”, explicó Nadal tras la final. Federer, por su parte, se mostró muy feliz destacando la dificultad de haber roto la racha de Nadal en arcilla y el ‘feeling’ especial que tenía con Hamburgo. “Ganar 81 partidos seguidos es algo increíble. Es genial jugar y ganar de nuevo aquí, estoy enamorado de este torneo”, resumió en declaraciones recogidas por Atptour.com.

2008: Nadal vuelve a poner las cosas en su sitio

El final de su extraordinaria racha de victorias en tierra batida no bajó la moral a Nadal, ni mucho menos, que tres semanas después volvió a batir a Federer en París para conquistar su tercera Copa de los Mosqueteros consecutiva. Al año siguiente, el español saldó su cuenta pendiente con el suizo en Hamburgo.

No importó una vez más que Nadal llegase con más cansancio acumulado que el suizo debido a su épico encuentro de semifinales frente al serbio Novak Djokovic ( tres horas de duración), ni que comenzase la final con una desventaja de 5-1 en el primer set. Para el 19 veces campeón de Grand Slam no hay desafío que se le resista, y menos en tierra.

Con seis juegos seguidos remontó y se hizo con el primer set (7-5). Federer envió el partido al tercero con un gran tiebreak (7-6) pero en la manga definitiva, Nadal volvió a sacar ese nivel extra que tiene sobre arcilla para abrochar el título por 6-3 tras dos horas y 52 minutos de juego.

Es una victoria muy importante para mí. Mantuve la concentración durante todo el partido. Federer cometió algunos errores importantes en el primer set que me ayudaron, ya que no comencé nada bien el choque. Después de lo de ayer con Djokovic, ya sabía que sería duro empezar. No sólo físicamente, sino también a nivel mental. Ayer hubo mucha tensión, mucha presión. El comienzo ha sido duro, pero después todo ha cambiado. Es muy importante haber ganado al número uno”, reconoció Nadal tras su victoria, la primera de las dos que tiene en Hamburgo.

Con esta derrota, Federer también dijo adiós a otra gran racha de victorias en suelo alemán, con 41 partidos seguidos, incluido un impoluto 9-0 en finales. “Aunque en general he estado correcto, no ha sido mi mejor partido. Cuando cedes tantas veces tu servicio, no puedes estar contento”, sostuvo. Nadal mantendría esta inercia positiva frente al suizo, al que volvería a doblegar por cuarta vez en Roland Garros y, sobre todo, por primera vez en la final de Wimbledon, el considerado por muchos como el mejor partido de la historia del tenis.

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