Curiosidades

Los argentinos campeones en Montecarlo



Campeones argentinos ATP Montecarlo
Guillermo Coria besa el título en Montecarlo | Foto: atptour.com

¿Qué tenistas argentinos quedaron campeones en Montecarlo? Desde 2004 que un tenista no europeo no puede coronarse en el principado, Guillermo Coria lo logró aquel año. En Canal Tenis repasamos los argentinos campeones en Montecarlo.

Guillermo Vilas

El mejor tenista argentino de todos los tiempos no podía faltar en este listado y es que el tetracampeón de Grand Slam levantó hasta en tres ocasiones el título en Mónaco, un lugar que siempre le resultó muy agradable debido a su relación con la princesa Carolina y de hecho actualmente reside allí junto a su esposa e hijos.

Willy logró su primer título allí en 1976, edición que tuvo un cuadro realmente muy acotado.
Sin perder sets se fue abriendo paso a la final con triunfos sobre Jiri Hrebec, Ray Moore y François Jauffret. En el último partido superó por 6-1, 6-1, 6-4 a Wojtek Fibak para ganar su primer título de Montecarlo.

Tras algunos años sin alcanzar la final Vilas tuvo una linda racha entre 1980 y 1982 con dos títulos y una final.
En la final de 1980 cayó ante Bjorn Borg, uno de sus monjes negros dentro del circuito. El sueco venció en sets corridos en aquella ocasión ganando su tercer título en el principado.

En 1981 la lluvia hizo acto de presencia en la final entre Guillermo Vilas y Jimmy Connors cuando iban 5-5 en el primer set. El argentino venía de vencer a Tomas Smid en el tie break del tercero y a Adriano Panatta por doble 6-2. La final tras la interrupción por lluvia no pudo reanudarse y ambos tenistas son reconocidos como los campeones de aquella edición.

En 1982 Guillermo sí logró coronarse dentro de la cancha y lo hizo superando a Ivan Lendl. No tuvo problemas para derrotar a Chris Lewis, Shlomo Glickstein y Pablo Arraya en los primeros tres partidos. En semifinales derrotó a su compatriota José Luis Clerc por 7-6, 7-5 para acceder a su tercera final consecutiva dónde acabaría derrotando a Lendl.

Alberto Mancini

El Luli vivió una gira soñada en 1989 con títulos en Montecarlo y Roma lográndolo además pocos días antes de cumplir los 20 años.

Comenzó adelantado por ser cabeza de serie y derrotó a Francesco Cancelloti en su debut y a Carl Limberger en tercera para acceder a los cuartos de final. En la antepenúltima ronda derrotó a Carl-Uwe Steeb que si bien era dos años más grande que Luli apenas daba sus primeros pasos en el circuito.

Aquel adolescente argentino que llegó a semis de Montecarlo sin ceder sets ahora debía medirse a Mats Wilander, campeón de Roland Garros y primer cabeza de serie en el torneo. Sorpresa mayúscula se llevó el público al ver al joven argentino vencer por 6-0, 6-3 al dos veces campeón.

En la gran final superó en un muy ajustado duelo por 7-5, 2-6, 7-6, 7-5 a Boris Becker para quedarse con uno de los dos títulos más importantes de su carrera. El Luli escribió una página dorada del tenis argentino en el principado.

Guillermo Coria

Otro argentino que ha tenido un idilio con Montecarlo fue Guillermo Coria que jugó tres finales consecutivas entre 2003 y 2005.

El primer año cayó ante Juan Carlos Ferrero pero ya anunciaba que estaba preparado para cosas grandes.

En 2004 tuvo un plácido inicio venciendo sin inconvenientes a Thomas Enqvist y Nicolas Kiefer. En tercera ronda se dejó un set ante Andréi Pavel pero logró remontar el encuentro.

En cuartos superó a su compatriota David Nalbandian y en semis superó en un gran partido a Marat Safin en tres parciales.

El inesperado rival en la final fue Rainer Schuettler quien jamás fue un tenista destacado en canchas lentas. Como era de esperarse el argentino fue totalmente superior al alemán y en sets corridos logró quedarse con el título en el principado.

Al año siguiente Coria no pudo extender su dominio al caer en la final ante un jovencísimo Rafael Nadal que aquel año ganaría su primer Roland Garros. Fue 6-3, 6-1, 0-6, 7-5 para el español que semanas más tarde volvió a vencer a Coria en la final de Roma.

 

Facebook

Translate