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Soderling: “Resultó muy difícil tomar la decisión de retirarme”



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Soderling durante su último Grand Slam, Wimbledon 2011 | Foto: zimbio.com

El extenista sueco, que se retiró de manera oficial a finales de 2015, cuenta en Behind The Racquet todo el calvario que sufrió a causa de contraer la mononucleosis, la enfermedad que le acabó costando su carrera, y lo difícil que le resultó asumir que era imposible retornar a la actividad profesional. 

Siempre será recordado por ser el primero de los dos tenistas en doblegar a Rafa Nadal en Roland Garros, pero la carrera de Robin Soderling cundió mucho más que aquella épica victoria. Desgraciadamente, durante el año 2011 e instalado en el mejor momento de su carrera (número cinco del mundo, campeón en París-Bercy y doble finalista en Roland Garros), ésta se frenó para siempre por culpa de la mononucleosis, la llamada enfermedad del beso que, si bien no pone en juego la vida de una persona, sí deteriora en grado sumo su condición física. A través del conocido portal Behind The Racquet, lugar que los tenistas suelen utilizar para acercarse a los aficionados con sus historias más personales, el de Tibro relata cómo fue el calvario originado por dicha enfermedad y que le obligó a poner punto y final a su carrera a la temprana edad de 27 años.

La dificultad de asumir su retirada

Resultó extremadamente complicado tomar esa decisión. Jugué mi último partido con sólo 27 años. En mi cabeza todavía tenía mucho tenis que dar. Estaba en la cima de mi carrera cuando fui diagnosticado con la mononucleosis, más o menos dos años antes de anunciar mi retirada. Durante mucho tiempo y antes de confirmarse que tenía esta enfermedad, me encontraba estresado, cansado y cada vez más debilitado. Pero seguí jugando. Me encontraba enfermo durante casi todo el tiempo debido, principalmente, a que mi sistema inmunitario era débil. Mi cabeza seguía empujando, pero sabía que algo no iba bien. Sin embargo, todas las pruebas daban buenos resultados”.

Aunque todavía era capaz de jugar a buen nivel, ya sentía algún que otro altibajo, pero todo se complicó de verdad cuando me dijeron que tenía mononucleosis. Creo que la causa fue una mezcla de un sistema inmunitario débil con una sobrecarga de entrenamientos que terminaron por afectarme mucho. Esta enfermedad era demasiado para mi cuerpo. Los médicos me dijeron que probablemente la contraje durante Indian Wells 2011. Pude manejarlo relativamente bien al principio, pero después de jugar en Bastad (su último torneo) todo fue a peor. No salí de casa en seis meses. Al cabo de un año comencé a sentirme mejor y pensé en volver a entrenar otra vez, pero cada vez que intentaba algo así, los síntomas volvían a aparecer. Estuve tres años tratando de volver, pero nada de lo que intenté funcionó. Pagué un gran peaje a nivel mental y comencé a darme cuenta de que el tenis se había acabado para mí“.

Alivio tras anunciar la decisión y la salud como prioridad absoluta

Cuando finalmente tome la decisión de retirarme, fue realmente duro pero a la vez también sentí un enorme alivio. Se había acabado la lucha por tratar de volver y vivir en esa incertidumbre. Logré aceptarlo y comencé a vivir otra vez. Sentí algo extraño los primeros seis meses después porque me di cuenta de que ya no necesitaba pensar en el tenis. Cuando te encuentras tan enfermo como yo lo estuve, te das cuenta de que lo más importante es tu salud. Durante toda mi carrera, sólo existió una sola preocupación: el tenis. Tras pasar por esto, sólo pensaba en recuperarme, sin más”. 

Demasiado tiempo parado para intentar volver

Después de un tiempo, comencé a ver partidos de tenis otra vez, de jugadores contra los que solía jugar anteriormente. Era muy duro a nivel mental porque deseaba volver a jugar, competir contra ellos de nuevo. En mi primer año fuera de las pistas no hice absolutamente nada a nivel físico, no quería volver a recaer. Pasaron cinco años para encontrarme otra vez bien físicamente, demasiado tiempo para intentar una vuelta a la competición. No disponía de la energía para ello”.

La dureza del circuito y no saber cuándo decir basta

Ser un atleta de máximo nivel no es nada fácil. Hay momentos en los que sí que me echo en cara ciertas cosas, momentos durante mi carrera en los que desearía haber dado un paso atrás o no tomarme las cosas tan en serio como lo hice. Me encontraba sumergido en una burbuja donde todo giraba en torno al tenis. Valía la pena cada partido o torneo que ganaba, si no lo hubiera enfocado así, también me hubiera arrepentido. Una vez que ya te has retirado, lo ves desde una perspectiva diferente. Ahora veo el tenis simplemente como lo que es, sólo un deporte”.

“Mi gran problema fue no saber cuándo había que encender o apagar el interruptor. Siempre tuve la misma mentalidad. Sé lo duras que son las temporadas, básicamente no hay descansos. No es nada fácil decidir cuándo parar en un deporte como el tenis. Tienes que encontrar maneras de cuidar tu cuerpo, descansar, pero sólo se podía hacer durante la temporada. Miro atrás y desearía haber intentado alguna otra cosa más que jugar al tenis, como estudiar algo cuando tenía 20 o 21 años. La carrera de un tenista no es muy larga, siempre habrá algo después, lo que pasa es que a veces viene demasiado rápido. Disponer de algo más en lo que ocupar tu mente te puede ayudar a aligerar la presión, pero yo sólo pensaba en el tenis, en dedicarme a ello al 100%. Ahora puedo decir que no era lo más correcto, necesitas otras cosas en las que emplear tu tiempo y así tu cabeza podrá descansar”. 

La victoria ante Nadal en 2009

La gente siempre me lo recuerda. Fue genial, por supuesto, no creo que nadie pensara en que podía ganar ese partido. Pero nada más estrechar su mano después de acabar el partido, me di cuenta de no era ninguna final. Me dije a mí mismo que no quería ser recordado como el tipo que venció a Nadal pero que después perdió en la final. Quería mantenerme lo más concentrado posible porque de no ser así, lo más fácil es que perdiese en mi siguiente partido. Me sentí un poco abrumado por lo que había logrado. Recuerdo volver al vestuario, mirar el móvil y ver que tenía 350 mensajes nuevos. Ahí es donde me di cuenta de que acababa de hacer algo grande. Agradezco mucho el apoyo que recibí aquel día y el poder lograr la victoria, pero de quien hay que hablar es de Nadal. No creo que volvamos a ver a nadie ganar 12 veces Roland Garros“. 

 

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