Crónicas Grand Slam

Rey Djokovic VIII de Australia



Djokovic Thiem Australian Open 2020
Djokovic obtiene su octavo Australian Open. Foto: Zimbio

No hay quien pueda con Novak Djokovic en una final del Australian Open. En cuatro horas de encuentro pudo con un combativo Dominic Thiem (6-4, 4-6, 2-6, 6-3, 6-4). Muchos momentos diversos por parte de ambos en una final muy emotiva. 

Djokovic comienza a tono, Thiem recupera terreno

El siete veces campeón sobre esta pista, conocía todos los detalles que podían verse desde una perspectiva mostrada en una final. En busca de sus decimoséptimo Grand Slam, arrancó muy concentrado, y con una intensidad de altos vuelos ante un Dominic que pecó de no entrar del todo fino. El envite se marchó en apenas 20 minutos a un 1-4.

Viendo lo que estaba ocurriendo, Thiem comenzó a ejecutar su táctica de manera idónea. Con el revés cortado quiso gestionar sus golpes para que Djokovic no le pudiera, acto seguido poder hacerle daño con su revés paralelo. Aquello también le servia para poder entrar más en pista. Jugando de manera muy inteligente, fue reaccionando ante la adversidad de ver al serbio tan concentrado desde el inicio del choque. Como todo el torneo, la concentración del austriaco fue contundente.

Una doble falta para finalizar

Tras encarrilar tres juegos de manera consecutiva, el serbio regresó para conseguir el 4-5 en un instante donde el nivel estaba siendo bárbaro. Mucha intensidad desde el fondo de pista, y cada uno intentando con su táctica hacer daño al oponente. Con la tranquilidad de poder volver a sumar,  el No.2 del mundo, salió a la pista después del descanso con la intención de querer hacer algo más que una mera transición. Por tanto, metiendo todos los restos dentro, y jugando muy profundo, puso en jaque los límites de Thiem que tras salvar una opción de quiebre, el próximo, se confirmó después de una doble falta. 

Pese a perder el primer parcial, el austriaco continuó con la misma intención y con su clara táctica. Quería ser él quién dominara. A parte de hacer muy bien su trabajo intercalando el ritmo, encontró muy bien los ángulos. Además, vio con mayor calma sus turnos de servicio, ya que en el primero, siempre llegaba al deuce. Alcanzó la bola de break, y la aprovechó con soltura con un Novak que comenzó a gesticular ya que era un momento donde no se encontraba muy cómodo sobre la Rod Laver Arena. 

Lío con el tiempo reglamentario del saque

Las sensaciones del serbio fueron en aumento. Estaba gozando mejor la bola y empalando con mayor soltura desde su raqueta. Jugando con mucha profundidad, la situación le llevó a poder empatar a 4-4. Después, tras ganar un punto muy largo que le llevó al 15-0, en el próximo punto, Djokovic se pasó del tiempo reglamentario para servir. Thiem, por su parte muy metido, llegó al 15-40 con dos opciones de break, Novak volvió a pasarse del tiempo reglamentario. Aquello conllevó a tener que jugar con segundo servicio, por ser la segunda advertencia. El austriaco metió el resto, y el serbio erró para que el austriaco cogiera diferencias nuevamente con 5-4. El segundo cabeza de serie pasó cerca del juez de silla para marchar a su asiento y le comentó, “enhorabuena, ya vas a ser famoso por lo que acabas de hacer”. 

El quinto cabeza de serie, lejos de crear polémicas y muy concentrado en la labor que estaba realizando, jugando a un ritmo impecable con bolas a una velocidad tremenda, llegó al 40-0. Un resto del serbio impidió que el austriaco consagrara el set, pero en el próximo punto lo consiguió llevarse. 

Thiem va a más, Djokovic se hunde

La angustia de lo ocurrido con el juez de silla, mermó la capacidad psicológica de Djokovic durante el tercer parcial. Dominic continuó a buen ritmo, abriendo muchísimos ángulos con su revés paralelo. La diferencia iba en aumento, y fueron dos breaks los que pusieron al austriaco sirviendo por el set con 5-2. El serbio, pasó sin una táctica clara durante todo el set, además de marchar sin corriente energética. Tampoco ayudaba la confianza que veía al otro lado de la pista que se engrandecía cada vez más. Tras ocho minutos, cerró el juego que le llevó a ganar el set aunque con el serbio más suelto, mejorando sus golpes.

Nunca des por muerto a Djokovic

La intensidad en las piernas había mejorado por parte del tenista serbio. Fue sacando adelante sus turnos de servicio, que le sirvió para poder verse cercano a un Thiem que continuaba al ritmo que estaba ofreciendo desde la mitad del primer parcial. Las bolas nuevas protagonizaron mayor rapidez al juego, y Djokovic lo supo aprovechar, intentando ser más agresivo al resto. Se puso en modo roca, adivinó los saques de su oponente, y se postuló como candidato a servir por con 5-3 ascendiendo su nivel y jugando con mayor fluidez. La seguridad de incrementar su postura con el primer golpe, fue clave. Con 6-3, llevándose el juego en blanco además de cerrar con un ace, puso la entrada al quinto parcial.

El cambio de sensaciones sobre la cancha fue plato de buen gusto para un Novak que presenciaba cómo la bola le salía con mayor soltura desde ambos lados. Thiem, por su parte, aquellos tiros que antes entraban, se perdieron desde el fondo de pista con el serbio situándose como si de un muro se tratara. Por tanto, el quiebre llegó para el siete veces campeón situándose 2-1, levantando después de mucho tiempo su puño derecho. Entre un mar de emociones, Dominic volvió a gozar de dos opciones de break, pero con errores, obligado a tomar riesgos ya que Nole, optó por jugar con mayor seguridad, los perdió. Aquello desembocó en que la diferencia se marchara al 1-3.

Los asistentes a la Rod Laver Arena estaban enloquecidos como seguramente lo vivimos todas las personas detrás de la gran pantalla. Momentos trascendentes que ambos estaban sacando con una soltura impecable. Una impresionante calidad, y una capacidad de lucha abismal. El devenir del set definitivo llevó a que Djokovic sirviera por su octavo Australian Open con 5-4.

Mientras parte de su banquillo apostaba por el rezo, el serbio se encaminó a servir por el encuentro. Thiem arrancó con una derecha ganadora, pero Djokovic gestionó el instante con un punto ganado y dos errores del austriaco para que llegara la primera bola de partido. Una derecha al pasillo certificó el título de Novak Djokovic tras cuatro horas de encuentro.

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