Efemérides

El gran duelo entre Nadal y Anderson en París Bercy 2015



Nadal Anderson Paric Bercy 2015
Nadal celebra un punto en París Bercy 2015 | Foto: atptour.com

A día de hoy, Nadal se encuentra de dulce por su nivel competitivo y la solvencia con la que ha conquistado su decimotercer Roland Garros. Además, acumula varias temporadas levantando al menos un trofeo de Grand Slam, y ha sido capaz de igualar a Roger Federer en número de Majors. No obstante, la estructura donde se sostiene lo que es actualmente no ha estado siempre tan firme.

París nos retrotrae al éxito absoluto si hablamos de Nadal. No obstante, la dinámica del tenista de Manacor cambia radicalmente si el torneo se disputa en indoor en vez de en la tierra batida de la Chatrier. El torneo de Bercy ha evidenciado uno de los puntos flacos de Rafael en cuanto a vitrina se refiere. Aun así, sus participaciones en el torneo parisino han sido generalmente más que dignas, aunque continuamente lastradas por lesiones y acumulación de fatiga.

Y todo esto viene a que, hace justo un 6 de noviembre de hace cinco años, la situación para el mallorquín era completamente distinta. Cierto bloqueo mental ocurrido a mediados de 2014 degeneró en un descenso drástico de su nivel competitivo, ejemplificado en eliminaciones tempranas en grandes eventos como el Open de Australia 2015, Roland Garros 2015, y sin lograr alguno de los Master 1000 sobre tierra batida. Las inclementes voces de posible retirada copaban los titulares de los periódicos, considerando que la carrera de Nadal se apagaba al compás de su maltrecho físico.

Y entonces llegó París. Y lo destacable no fue el lograr el título, porque no fue así. De hecho, quedó eliminado en cuartos de final ante Stan Wawrinka, quién parecía haberle cogido la medida. Lo importante fue su actitud, recuperada para la causa, aquella impermeable a las críticas y sólida como pocas veces. Primero venció a Rosol en primera ronda en un partido tenso y ante un rival con el que tenía cuentas pendientes. Y fue ante Anderson, hace justo cinco años atrás, donde volvimos a ver al Nadal de siempre, salvando la papeleta en un tie break agónico del segundo set para levantar el partido por 4-6, 7-6, 6-2.

Nunca se recordará la carrera de Nadal por este partido, ni tan siquiera será mencionado. Pero fue otra vez, en París, donde se afianzaron de nuevo los cimientos de lo que ahora brilla con solvencia.

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