Curiosidades

David Ferrer, el español que más cerca estuvo de ganar en Miami



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Ferrer y Murray se saludan antes de aquella final | Foto: zimbio.com

Rememoramos aquella famosa final del año 2013, en la que el alicantino, con bola de partido a favor en el tercer set, decidió parar el punto tras una derecha de Andy Murray que tocó la línea por muy poco. A partir de ahí, nada fue igual y el escocés lo remató en el tie break. Es el tenista español que más cerca estuvo de vencer en Miami.

Ocurrió un domingo 31 de marzo de hace ya siete años. Andy Murray y David Ferrer, números tres y cinco del mundo por aquel entonces, se disputaban el título en Cayo Vizcaíno. Tras dos horas y cuarenta minutos de encarnizada batalla y bajo un calor sofocante, el español dominaba por 6-2 4-6 y 6-5, restando en ese momento para ganar el partido y con una bola para ello.

Un partido para el recuerdo

‘Ferru’ logró poner en juego el primer servicio del escocés y tras un exigente intercambio de 15 golpes, Murray se juega una derecha que parece mala. Ferrer hace caso a su intuición y decide parar el punto, consciente también del riesgo que asumía. Al otro lado de la red, Murray pareció asumir lo inevitable pero la consulta del ojo de halcón determina que la bola es buena, por milímetros, pero buena.

Ferrer, arrodillado sobre su pierna izquierda, no se lo podía creer. Todavía se encontraba más cerca que su rival de ganar el partido, pero él mismo no tenía dudas de que había dejado escapar su mejor oportunidad para decantar el duelo y el título a su favor. Murray, con esa vida extra que ya no esperaba, se comportó como el fuera de serie que es: forzó el desempate y arrolló en el mismo por 7-1 a un Ferrer hundido. Este, naturalmente, fue bombardeado a preguntas en la posterior rueda de prensa acerca de por qué decidió parar el punto:

Fue un partido realmente ajustado. Tuve mi oportunidad en aquel punto de partido, la pelota era muy justa y la vi fuera, por eso decidí parar el punto. Ahora mismo no quiero pensar en eso, tomé la decisión en ese momento. Obviamente, ahora queda claro que fue una mala decisión. Me gustaría olvidarlo lo antes posible“, reconoció Ferrer, en declaraciones recogidas por la web oficial de la ATP.

Ahora me encuentro triste, está claro. He perdido de la manera más cruel posible, pero mañana seguro que estaré más positivo. Jugué la final. Sé que ésta era una gran oportunidad para ganar en Miami, es muy difícil ganar aquí, pero tuve mi oportunidad y no la aproveché. Si no rematas contra estos jugadores, luego ellos no perdonan“, continuó explicando el español, que también se refirió a las brutales condiciones de calor y humedad en las que se disputó aquella final. “El calor fue infernal, ha sido muy duro. Un partido muy físico, como siempre contra Murray. En este último set, ambos nos sentíamos al límite de nuestras fuerzas. Hoy fue el día con más calor de todo el torneo”, sostuvo.

El mejor momento de su carrera

Entre los años 2012 y 2013, el alicantino disfrutó del momento de más esplendor de su carrera deportiva. Un año antes de esta funesta final se llevó hasta siete títulos al zurrón. Auckland, Buenos Aires, Acapulco, ‘s-Hertogenbosch, Bastad, Valencia y su único Masters 1000, París-Bercy. En total, victorias en todo tipo de pistas: dura, tierra batida, hierba e indoor.

En 2013 y hasta ese torneo de Miami había vuelto a conquistar Auckland y Buenos Aires, además de alcanzar por segunda vez en su carrera las semifinales del Open de Australia. Un par de meses más tarde, lograría el acceso a la final de Roland Garros, la única de Grand Slam que disputó, y que cedería ante su compatriota Rafa Nadal. Como colofón a su excelso rendimiento, el de Jávea terminaría aquel 2013 en el podio del ranking mundial sólo por detrás de Nadal y Djokovic.

Antes de él, varios tenistas españoles también llegaron a la final en Miami. Sergi Bruguera (1997), Carlos Moyá (2003) y Rafa Nadal (2008 y 2011). Ninguno estuvo tan cerca de romper el maleficio nacional como el bueno de David. Pese a quedarse tan cerca del que hubiera sido el triunfo más importante de su carrera, el español mantuvo el aplomo que le caracterizó siempre: “Mi vida no cambiara después de este partido”. Nosotros podemos dar fe de ello.

 

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