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Sampras: “Ganar el US Open con 19 años fue increíble, pero también demasiado pronto”

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Pete Sampras el día que anunció su retirada del tenis profesional en el US Open 2003 | Foto: gettyimages.es

El ex tenista estadounidense rememora su primer triunfo en ‘Flushing Meadows’ ahora que se cumplen 30 años de tal hazaña. Sampras admite que fue algo difícil de procesar y que durante los siguientes seis u ocho meses pasó por problemas fuera de pista debido a la presión de los medios y de la gente.

Ahora que el US Open 2020 entra ya en su tramo decisivo, con la disputa de las semifinales masculinas y femeninas, no está de más recordar a una de las grandes leyendas del tenis y de este torneo: el gran Pete Sampras. Hace 30 años, el oriundo de Washington estableció una plusmarca que a día de hoy se mantiene vigente, el de ganador más joven en ‘Flushing Meadows‘. En la edición de 1990 y con apenas 19 años recién cumplidos, conquistaba el primero de sus cinco títulos en la Gran Manzana, una efeméride que la web oficial de la ATP ha querido recordar a través de un encuentro virtual entre el tenista norteamericano y el británico Tim Henman en el marco de la última edición del ATP Champions Tour: Legends Live.

La dura resaca del éxito

Pese a caracterizarse por ser un tenista adaptado a la presión que conlleva un deportista de élite, aquel joven Sampras sufrió en sus carnes las consecuencias de tan temprano éxito. “Comencé a tener problemas fuera de la pista con la gente, los medios, la atención mediática… Fue duro adaptarme a esa nueva realidad, había ganado el US Open y todo el mundo hablaba de mí. No estaba preparado. Tenía 19 años y muchas cosas que aprender, como por ejemplo a sentirme más seguro con mi juego o en el aspecto de madurar como persona. No me malinterpretes, estoy encantado de haber ganado aquel US Open. Fue un momento muy especial, pero también siento que todo ocurrió demasiado pronto“, declaró el ganador de 14 Grand Slams.

Sin nada que perder

Aquel 1990 significó el año de la entrada de Sampras en la élite del circuito ATP. El estadounidense llegó a Nueva York tras haberse proclamado campeón en Philadelphia y Manchester, además de realizar buenos resultados en otros torneos que le permitieron subir del puesto 69 al número 12. Antes de ese torneo, Sampras ya había dado muestras de su potencial ante los mejores, con dos triunfos frente a tenistas top10, demostrando lo que se convertiría en una constante a lo largo de su carrera: la capacidad de mostrar su mejor nivel en los grandes escenarios.

En aquel momento era muy joven. Solamente llevaba un par de años como profesional, todo muy realmente inesperado. Mi objetivo inicial era alcanzar la segunda semana, no pensaba de ninguna manera en ganar. Pero en mi cabeza me decía a mí mismo que no tenía nada que perder. Simplemente traté de salir a pista y jugar un buen tenis”, reconoció.

El inicio de su idilio con Nueva York

El camino hacia su primer US Open no resultó nada sencillo, puesto que tuvo que doblegar a una leyenda tras otra. Primero fue el, por entonces número seis del mundo, el austríaco Thomas Muster, al que Sampras derrotó en los octavos de final. En cuartos superó a Ivan Lendl, mientras que en la penúltima ronda inclinó a John McEnroe. En la gran final ya le esperaba André Agassi, un jugador frente al que terminaría construyendo a lo largo de los años una de las rivalidades más icónicas de la historia del tenis.

Esa resultó la primera de las cinco conquistas de Sampras en Nueva York. A la de 1990 seguirían las de 1993, 1995, 1996 y 2002, ésta última la más especial de todas porque significó también su último partido como profesional. Sampras cerraría el círculo derrotando otra vez a Agassi en aquella final. “Todo cambió cuando gané aquel encuentro ante Lendl. Durante esas dos semanas, conseguí subir a otro nivel. Logré evolucionar con el servicio a 125 millas por hora, borré las líneas y no paré de hacer saque y red. No puedo explicarlo”, sostuvo.

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