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Coco Gauff: ”No merezco ser comparada con Venus y Serena todavía”

Declaraciones Coco Gauff 2020
Gauff se presenta en octavos en Melbourne. Foto: Zimbio

La web Behind The Racket ha recogido unas declaraciones de Coco Gauff, en las que la americana de 16 años hace unas confesiones totalmente desconocidas hasta ahora. Cori reconoce haber pasado unas épocas muy difíciles, en las que, con 13 o 14 años, llegó a plantearse dejar el tenis por un tiempo. También dice ver injusto que la comparen a sus ídolos, las hermanas Williams, ya que todavía se encuentra muy lejos de ellas.

La joven Cori ”Coco” Gauff no deja de sorprendernos. Con 16 años recién cumplidos, ya se posiciona como el posible reemplazo de Serena Williams, y con aspiraciones de GOAT (Greatest of All Time), o mejor jugadora de todos los tiempos. Ella quiere ser la más grande. Para esto, ha necesitado encontrar su alma y pasar desde muy pequeña momentos muy difíciles, como los que reconoce en su última entrevista.

Su época de más dudas y el apoyo de sus hermanos

”Siempre me he preguntado cómo mejoraría o empeoraría mi vida sin el tenis. Con lo que este deporte me ha dado, no puedo imaginar una vida mejor sin él. Había veces en que me encontraba muy ocupada comparándome con otros. La mayoría de mis amigos van al instituto normal. Sentía como que ellos siempre se sentían muy felices siendo «normales». Durante un tiempo pensé que quería eso, pero luego me di cuenta de que, como en las redes sociales, nadie es tan feliz como aparenta en sus publicaciones. Necesité como un año para superar esa idea. Mis resultados eran buenos aún, por lo que este pensamiento no afectaba demasiado al tenis. Simplemente, no estaba feliz jugando.

[…] Viajar nunca es fácil. Tengo dos hermanos pequeños, y estamos muy unidos. Cada vez que viajo duele un poco. Siempre me pierdo el cumpleaños de uno de mis hermanos porque pilla justo en medio de Roland Garros. Soy muy afortunada de tenerles para pasar todo esto, porque además no son celosos. No les importa que yo tenga más atención, lo entienden y siempre me apoyan en lo que hago”.

Intolerancia a la presión

“Durante mi vida, siempre he sido la más pequeña en hacer todo, lo que añadía una expectación que yo no quería. También puso ahí esa presión que necesitaba para hacer las cosas rápido y bien. Una vez dejé todo eso ir, empecé a tener los resultados que quería. […] Estuve luchando por descubrir si esto era lo que yo quería. Siempre he tenido los resultados, por lo que eso no era el problema, solo que no me encontraba disfrutando lo que amaba. Me di cuenta de que necesitaba empezar a jugar por mí y no por otra gente”.

Depresión, confusión y desconsuelo

“Durante más o menos un año (entre 2017 y 2018), estuve muy deprimida. Fue el año más duro hasta mí hasta ahora. Incluso aunque tuviera amigos, sentía como que no tenía muchos que estuvieran ahí para mí. Cuando estás con esa mentalidad oscura, no miras el lado bueno de las cosas con mucha frecuencia, lo que es la parte más difícil. […] Sabía que quería jugar al tenis pero no cómo.

Estuve cerca de darme un año sabático para concentrarme en la vida. La decisión correcta, obviamente, era decir que no, que seguía, pero estuve cerca de no ir por ese camino. Estaba perdida. Estaba confundida y pensando de más si esto era lo que yo quería o lo que querían otros. Me llevó muchos momentos sentada, pensando y llorando. Salí de eso más fuerte y conociéndome mejor que nunca. Todo el mundo me pregunta que cómo mantengo la calma en pista, y yo creo que eso es por haber aceptado quién soy después de superar tantos malos momentos en mi vida. Ahora, cuando estoy en pista, simplemente agradezco estar ahí“.

Ejemplo para las niñas afroamericanas

“Personalmente, no me gusta jugar sólo para mí. Me vienen niñas ahora, de todas las razas, pero principalmente afroamericanas, y me dicen que están cogiendo una raqueta por primera vez gracias a mí. Me asombra, ya que así es como yo empecé en el tenis. Me acuerdo que cuando faltaba un mes para Wimbledon, iba al club en el que entreno, y veía una mayoría de chicos jugando. Un mes después de volver, la mayoría eran chicas y el entrenador dijo que era por mí. Nunca pude imaginar que un torneo pudiera tener ese efecto. Para mí, una de las cosas más grandes es continuar rompiendo barreras“.

Y las hermanas Williams, ejemplo para ella

“Al mismo tiempo, no me gusta ser comparada a Serena o Venus. Para empezar, todavía no estoy a su nivel. Siempre siento que no es justo para las hermanas Williams que sean comparadas con alguien que acaba de empezar. […] Las sigo viendo como mis ídolos. Con todo lo que ellas han ganado, yo no debería ser metida en el mismo grupo que ellas aún. Espero, por supuesto, llegar a donde ellas, pero son dos mujeres que han creado mi camino, por lo que yo nunca podré ser ellas. Siento que no podría incluso haber tenido la oportunidad de estar a este nivel sin ellas. Nunca hubiera llegado a esto, ni incluso pensado en jugar al tenis, sin ellas como parte de esto, ya que son de las pocas afroamericanas en este deporte. Por todo lo que han hecho, yo no debería ser comparada a ellas todavía”.

Madurez psicológica

“Estoy acostumbrándome a la idea de que la gente me vea como un modelo. Añade un poquito de presión, ya que sé que hay gente siguiendo cada paso que doy. Para la mayor parte de esto, es fácil porque siempre soy yo misma, sin sacar pecho, algo que parece gustarle a la gente. No siento que tenga que dar un cambio o algo. En el principio, creí que que tenía que ser perfecta, pero he buscado mi alma y lo he sobrepasado. Desde que lo he hecho, me lo he pasado mucho mejor entrenando y jugando los partidos.

Fue en 2018 cuando recuerdo despertarme y no querer ir a entrenar. Tuve suerte de darme cuenta pronto y frenar lo que podría haber sido una sequía bastante más larga. Tengo un círculo de amigos pequeño pero bueno, igual con la familia. Nunca fui una niña que tuviera demasiados amigos cuando crecía. Me ayudó a enseñarme a saber quién me quiere de verdad, o quién es guay conmigo por otras razones. Soy muy cuidadosa con quién mantengo cerca de mí. Estas son las personas que me han ayudado durante todos los momentos locos. Me di un tiempo para estar a gusto expresando mis sentimientos reales hacia ellos, pero una vez aprendí a hacerlo, lo hizo todo más fácil.”

Como deja más que claro, a pesar de sus 16 años, Coco Gauff no ha abandonado nunca esa montaña rusa de emociones que ha sido su vida hasta ahora. Si algo queda claro (no hay más que ver lo que ha hecho), es que el tenis femenino tiene en Coco Gauff un diamante en bruto sin igual

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