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El ex tenista austríaco recordó sus finales frente al español en Roland Garros, en los años 2018 y 2019, y lo difícil que era aislarse mentalmente de todo lo que generaba Nadal en su torneo predilecto.
Thiem recuerda sus partidos en Roland Garros con Nadal
Ya han pasado tres meses desde que Dominic Thiem, ex número tres mundial y campeón del US Open 2020, jugase su último partido como profesional en el pasado torneo de Viena. El tenista austríaco fue uno de los pocos que desafío el poderío del Big Three (Djokovic, Nadal y Federer) en Grand Slams, y más especialmente, en Roland Garros, torneo en el que se quedó dos veces a las puertas del título.
En una entrevista al medio ‘Relevo‘, recogida también en Eurosport, Thiem rememoró esas dos finales de 2018 y 2019, en las que cayó frente a Nadal, mostrándose orgulloso de haberse enfrentado al mejor tenista de la historia sobre arcilla en la final de su torneo fetiche. Sin embargo, Thiem también destacó la dificultad que engendraba medirse al mallorquín en la pista central Philippe Chatrier, sobre todo el respeto que infundía Nadal antes de los partidos. Thiem reconoció su frustración de ver cómo el público enloquecía ante su ídolo cada vez que el speaker del torneo enumeraba las múltiples veces que el español había salido campeón de ese evento.
Orgulloso de sus dos finales frente a Nadal
“Si lo pienso, tuve la oportunidad de jugar dos veces contra el mejor jugador de la historia en Roland Garros. Rafa ganó el torneo 14 veces, y dos de ellas lo hizo contra mí. Es algo que me enorgullece. Di lo máximo, intenté jugar mi mejor tenis y Rafa fue mejor que yo. Nada más. En aquel momento, fue difícil de aceptar, pero ahora miro hacia atrás y lo veo como algo increíble. Una experiencia única. En Roland Garros, Rafa era demasiado bueno para mí”.
El respeto que infundía el manacorí
“¿Lo peor de jugar contra él en París? Pues mira, una de las cosas más frustrantes era calentar en la pista justo antes de que arrancara el partido. Cuando el speaker comenzaba a enumerar sus títulos en Roland Garros. 2015, 2016, 2017… El público se volvía loco y el ruido aumentaba cada vez más. Era algo muy frustrante para los rivales. Pero, por otro lado, también era algo maravilloso, porque el público se encendía y todo se volvía loco de un momento a otro. Estás jugando contra una absoluta leyenda del tenis y cosas como esta no hacen más que corroborarlo, pero sí, en ese momento te puedo garantizar que era muy frustrante”.
