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Katerina Siniakova y Taylor Townsend supieron contener su tenis en los desempates para proclamarse campeonas en el All England. La checa y la estadounidense vencieron por doble 7-6 a la pareja Dabrowski-Routliffe en la final de Wimbledon.
Siniakova y Towsend dieron el golpe en la final de Wimbledon
La jornada del día sábado en el All England llegaba a su fin y se cerraba con la final del dobles femenino. En dicho partido se oponían la pareja Siniakova-Townsend y la dupla Dabrowski-Routliffe. Las últimas mencionadas, canadiense y australiana, se ubicaron como las segundas mejores preclasificadas, arribaron en Wimbledon con el título de Nottingham en el bolso. Las otras participantes, la checa Siniakova y la estadounidense Townsend, dieron el batacazo en las semifinales eliminando a la mejor pareja del circuito, Hsieh-Mertens. Además, la tenista checa se había consagrado en Roland Garros, pero su compañera era Coco Gauff, otra norteamericana.
La checa y la estadounidense se quedaron con el desempate
El encuentro comenzó bien para ambas parejas, no mostraron debilidades con el servicio y dibujaron los primeros dígitos en el marcador. La primera chance de ruptura llegó en el quinto juego, Dabrowski y Routliffe pusieron a trabajar a sus adversarias con puntos extras, pero no lograron sacar diferencia. En el octavo game, la dupla Siniakova-Townsend fabricaron una oportunidad para quebrar, aunque tampoco pudieron aprovecharla. Luego, la canadiense y la australiana supieron cubrir los espacios, crearon una nueva posibilidad y firmaron el primer break. Las segundas sembradas del torneo sirvieron para cerrar el parcial, pero se toparon con una gran reacción de sus oponentes que consiguieron recuperar el quiebre. Los números se alargaron, las tenistas se sumergieron en un apretado desempate y el dúo Siniakova-Townsend sellaron las cifras a su favor.
Siniakova y Townsend ganaron la pulseada en el tiebreak
El segundo parcial tuvo un juego inicial realmente cerrado, donde se jugaron muchos puntos extras. Dabrowski y Routliffe trastabillaron, pero lograron eludir el problema para empezar con el pie derecho. La pareja Siniakova-Townsend seguía presionando, eran más efectivas con las ejecuciones y dispusieron de otras tres chances para quebrar, aunque no encontraron el momento. La jugadora checa y la estadounidense se mostraron más estables en el terreno, se desenvolvían bien desde el retorno sumando múltiples ocasiones de break. De todos modos, no se produjeron fracturas en ningún juego, lo que significó que las participantes tuvieron que jalar de la cuerda en otro tiebreak. Finalmente, Siniakova y Townsend fueron determinantes otra vez para sacar una amplia ventaja en el desempate, consiguiendo la tan ansiada victoria.
