El actual entrenador del número uno mundial remarcó la importancia del título conquistado en la arcilla monegasca como punto de lanza para una temporada que acabó siendo formidable.
Ferrero y el punto de inflexión de Alcaraz en 2025: “Ganar en Montecarlo le ayudó muchísimo”
Por segunda vez en su carrera, Carlos Alcaraz logró terminar la temporada como flamante número uno del tenis mundial. Un brillante 2025 en el que registró un balance de 71-9 en victorias y derrotas, con ocho títulos conquistados (dos Grand Slams, tres Masters 1.000 y otros tres 500).
Sin embargo, no todo fue un camino de rosas para el murciano que, sin ir más lejos, sufrió una grave crisis de confianza a inicios de año, sobre todo tras una derrota contra David Goffin en su primer partido en Miami. El hecho de tocar fondo tras ese partido le permitió resurgir de sus cenizas al murciano. Todo comenzó en Montecarlo, donde inició una racha de nueve finales consecutivas.
En una entrevista a la web oficial de la ATP, y recogida también en Eurosport, con motivo del premio al mejor entrenador del año, Juan Carlos Ferrero incidió en ese torneo en particular como el momento clave en el que la temporada de su pupilo cambió para bien. El de Onteniente sostuvo que triunfar en la arcilla monegasca supuso que Alcaraz creciese mucho en confianza, tanto a nivel de tenis como mentalmente, lo cual terminó reflejándose el resto del año.
Montecarlo, el punto de inflexión
“En Indian Wells y Miami, perdió un poco la confianza. Ganar en Montecarlo, sin jugar del todo bien, pero teniendo una actitud de diez le ayudó muchísimo a encarar con más claridad el resto de la temporada. A partir de ahí llegaron muchas finales, resultados increíbles como en los Grand Slams… Pero Montecarlo fue una luz que abrió las puertas a ganar esa confianza que necesitaba y, a partir de ahí, poder encadenar unos resultados impresionantes”.
Un Alcaraz más abierto emocionalmente
“Carlos ha madurado y se ha dado cuenta de la importancia de expresar sus sentimientos y cómo se siente. A partir de Montecarlo fue comunicando mucho más cómo se sentía y le ha ayudado mucho expresarse más, en las dificultades, en los miedos y en todo lo que significa estar ahí con esa presión que conlleva el circuito”.
