Psicología

El control de la atención en el tenis: de Nideffer al procesamiento en paralelo

El control de la atención en el tenis: de Nideffer al procesamiento en paralelo
Carlos Alcaraz golpeando una derecha | Foto: Dubreuil/Kopatsch/Zimmer - ITF

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El tenis es un deporte de tiempo reducido y alta incertidumbre. Entre el impacto de la pelota en la raqueta del rival y la propia respuesta pueden transcurrir menos de 500 milisegundos. En ese intervalo el jugador debe percibir, anticipar, decidir y ejecutar. Comprender cómo se organiza la atención en ese proceso ha sido una cuestión central en la psicología del deporte y más tal y como está evolucionando el tenis hoy en día.

¿Para qué sirven las rutinas en el tenis?

Desde el modelo clásico de Robert Nideffer hasta los estudios perceptivo-motores de Joan Vickers y los desarrollos contemporáneos sobre automatización y procesamiento en paralelo, la investigación muestra que el rendimiento óptimo no depende solo de “concentrarse”, sino de cómo interactúan los procesos conscientes e inconscientes o automáticos bajo presión.

Nideffer y los estilos atencionales

Nideffer (1976) propuso que la atención puede describirse en dos dimensiones: amplitud (amplia vs. estrecha) y dirección (interna vs. externa). De su combinación surgen cuatro estilos: amplia-externa (leer el juego del rival), amplia-interna (analizar tácticamente), estrecha-externa (centrarse en la pelota) y estrecha-interna (atender a una sensación corporal específica).

Sin embargo, el modelo de Nideffer parte implícitamente de una concepción relativamente secuencial y voluntaria del foco atencional: el deportista “elige” dónde colocar su atención y la desplaza de forma consciente según la demanda. Esta perspectiva ha sido útil en la intervención aplicada, pero resulta incompleta para explicar la rapidez y complejidad del rendimiento en deportes abiertos como el tenis.

Vickers y el “quiet eye”: un puente entre conciencia y automatización

El concepto de quiet eye desarrollado por Joan Vickers aporta una perspectiva clave. El quiet eye se define como la última fijación visual estable sobre un estímulo relevante antes de la ejecución motora. Los expertos presentan fijaciones más largas y estables que los novatos, lo que facilita un acoplamiento eficiente entre percepción y acción.

En tenis, la estabilidad de la mirada antes de la preparación del golpe parece actuar como un anclaje atencional. Desde el punto de vista cognitivo, el quiet eye representa un breve momento de control consciente que optimiza la activación de programas motores inconscientes. Cuando la ansiedad fragmenta esta fijación, se altera la coordinación percepción-acción y disminuye la precisión.

Más allá de la secuencia: procesamiento en paralelo e inconsciente

Una crítica relevante al enfoque tradicional es que la atención en el deporte no opera únicamente de forma secuencial. En el tenis, múltiples procesos se desarrollan en paralelo. Mientras el jugador fija la mirada en la pelota (foco estrecho-externo), su sistema perceptivo procesa de manera inconsciente la posición corporal del rival, la velocidad previa del intercambio y patrones tácticos aprendidos.

El cerebro experto no espera a “terminar” un proceso para iniciar otro; integra información simultáneamente a distintos niveles de conciencia. El procesamiento en paralelo permite anticipar antes de que la información esté completa. De hecho, estudios sobre anticipación muestran que los jugadores expertos utilizan claves cinemáticas tempranas del oponente, muchas veces sin ser conscientes de ello.

La ejecución experta no puede depender exclusivamente de procesos conscientes, ya que estos son lentos y limitados en capacidad. Gran parte de la técnica y táctica del golpe se apoya en procesos inconscientes automatizados, desarrollados a través de la práctica repetida deliberada. Cuando un jugador ejecuta un passing shot a alta velocidad al espacio en el que no está el otro jugador, no controla de manera consciente cada ajuste biomecánico; los programas motores se activan de forma automática. Así mismo también se activan los patrones tácticos inconscientes ejecutando el golpe con la máxima eficacia táctica.

La evidencia apoya que el exceso de control consciente puede ser perjudicial. Masters describió el fenómeno del reinvestment: bajo presión, el deportista intenta supervisar conscientemente movimientos ya automatizados, interfiriendo en su fluidez. De hecho, coincide con una de las características del estado ideal de rendimiento del jugador en competición para Loher es la sensación de que el juego “fluye”, que se tomas decisiones rápidas y naturales y que los movimientos son automáticos, sin sobrepensar la técnica.

Implicaciones prácticas

El rendimiento experto no depende solo de elegir conscientemente un foco adecuado, sino de entrenar sistemas perceptivo-motores capaces de procesar múltiples fuentes de información en paralelo, muchas de ellas a nivel inconsciente.

Hay que entrenar al jugador a que sea capaz de procesar más de lo que alcanza a pensar.

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