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Alexander Zverev ya no mira el número uno del mundo como un sueño lejano. Después de conquistar sus primeros Grand Slam en 2026, el alemán reconoce que esa posibilidad también forma parte de sus objetivos y explica cómo cambió su mentalidad.
Zverev y la nueva dimensión de su carrera
Durante años, Alexander Zverev estuvo entre los grandes nombres del circuito, pero cargó con una cuenta pendiente que parecía hacerse cada vez más pesada: ganar un Grand Slam. Perdió tres finales antes de conseguirlo en Roland Garros, donde derrotó a Flavio Cobolli en cinco sets y se convirtió en el primer alemán en ganar un Major en París en la Era Abierta.
Ese triunfo modificó algo más que su palmarés. Según sus declaraciones extraídas de Eurosport, Sascha confesó que levantar finalmente un Grand Slam hizo desaparecer algunas de las dudas que lo habían acompañado durante años. La confirmación llegó rápidamente: después de París alcanzó la final de Wimbledon y posteriormente conquistó también el US Open, su segundo Major de la temporada.
Ahora, con la cima del ranking nuevamente en el horizonte, el alemán admite que ser número uno está en su cabeza, aunque insiste en que su prioridad pasa por aquello que sí puede controlar: jugar bien, sentirse cómodo en la pista y ganar los partidos que estén a su alcance.
El alemán sabe que puede convertirse en número uno
“Creo que es un objetivo para cualquiera. Creo que al principio de la temporada, todo el mundo esperaba que esa batalla fuera entre Carlos y Jannik. Así que me alegra mucho estar en esa conversación“.
“Por supuesto, algo de eso está en mi cabeza. Creo que lo he dicho muchas veces este año, lo único que puedo controlar es jugar bien al tenis, jugar bien en la pista y tratar de sentirme bien en la pista. Intentar hacer todo lo posible para preparme para un buen juego. Todo lo demás encajará y estará bajo mi control. Fuera de mi control también hay ciertos factores ahí. Así que voy a intentar centrarme en ganar los combates que pueda“.
Ganar su primer Major le cambió la mentalidad
“Después de ganar Roland Garros, tu mente cambia porque sientes que has ganado uno. Justo después de Roland Garros llegué a la final de Wimbledon, así que realmente sentí que podía ganar de nuevo. Antes de ganar tu primera, especialmente a mi edad, teniendo 29 años, tienes dudas sobre su alguna vez va a ocurrir o no. Esos signos de interrogancia ya no existen. Y como probablemente se vea en la pista también, disfrutaba mucho más de Nueva York que de Roland Garros, porque en Roland Garros tenía mucho estrés.
“Siempre había tenido muchos nerviso dentro, mientras que en Nueva York disfrutaba de estar allí y de estar en la final de Grand Slam. Allí me sentí realmente diferente que en los Grand Slams anteriores”.
