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Marco Trungelliti tuvo dos grandes semanas en Ruanda. El argentino hizo final y consiguió un el título en el Challengers de Kigali. Sin dudas, un gran momento para el argentino que fue acompañado por su madre en el continente africano. El argentino habló con la ATP y dejó sus sensaciones.
Trungelliti y una especial gira por África
El africano vivió dos semanas mágicas en Ruanda. Dos finales, un título y sobre y lo más importante llevar a su familia a África, algo que siempre deseo su madre. Ahora después de unos días reflexionó para la página oficial del circuito masculino sobre cómo vivió esas dos semanas y lo que ha significado para él y su familia poder cumplir este sueño gracias a su profesión, el tenis.
La felicidad de su madre al acompañarlo África
“Creo que fue un momento feliz para los dos”, dijo Trungelliti a la ATP. “Fue un poco más emotivo porque la última vez que gané un torneo, estábamos con mi abuela, su madre. Desde que su madre falleció, ella no podía estar realmente feliz. Esta fue la primera vez que la vi completamente feliz, sin pensar en nada más que estar en África, disfrutando de la gente”.
“Ella siempre nos decía: ‘Quiero ir a África, quiero conocer gente allí y ver su cultura“‘, compartió. “Pasaron los años y no pudo lograrlo”.
Marco cuenta la experiencia de viajar con su madre
“Para mí fue simplemente hermoso verla allí. Me alegro mucho que lo haya disfrutado desde el principio. Además, gané el torneo”, afirmó.
“Creo que conoces un poco más a la gente cuando estás en un evento deportivo, ellos están más abiertos a hablar sobre las culturas y a lo que están acostumbrados”.
“Ella no habla inglés, así que me usó como traductor. Estaba hablando con mucha gente sólo con señas. Ella decía: ‘Marco, ¿puedes ayudarme con esto, por favor? Necesito un traductor’. Ella estuvo muy feliz allí desde el principio. Estaba muy emocionada cuando llegamos allí, muy emocionada cuando nos fuimos”.
Gran semana en Ruanda
“Fue fantástico porque era la primera vez que estaba en finales consecutivas”, dijo Trungelliti. “Eso significa para mí, mentalmente, un gran crecimiento. Sobre todo porque cada vez que ganaba un torneo, al siguiente perdía en primera o segunda ronda, por lo que mi rendimiento bajaba rápidamente y no podía mantener el nivel. Pero éste fue muy diferente”.
El abrazo final del argentino tras consagrarse campeón
“Simplemente nos abrazamos y disfrutamos el momento”, dijo Trungelliti. “Casi de inmediato, ella pensó que tenía que abandonar África y preguntó: ‘¿Cuándo habrá algunos torneos aquí para poder regresar y traer al resto de la familia?‘”.
