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Tomás Etcheverry y la maldición que llegó a su fin

Tomás Etcheverry y la maldición que llegó a su fin
Tomás Etcheverry celebrando el título en el Rio Open | Foto: Fotojump/Rio Open

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Tomás Etcheverry supo sufrir y resistir para lograr un nuevo hito en su carrera, lograr su primer título ATP en el Rio Open. Un camino lleno de piedras, pero al que con mucha garra, lucha y entrega, Tomás Etcheverry consiguió superar.

Así fue el primer título en la carrera de Tomás Etcheverry

El camino no fue rápido ni mucho menos sencillo, 1871 días, 85 torneos y tres finales perdidas fue lo que atravesó Etcheverry hasta finalmente lograr su ansiado objetivo. Hubo muchos grandes logros en este tiempo, pero había una cuenta pendiente que en la noche de 22 de febrero de 2026 en Río de Janeiro, se saldó.

Tres veces la puerta se le cerró en la cara

Hasta Santiago 2023, Tomás nunca había llegado ni siquiera a una semifinal ATP, incluso los únicos cuartos habían sido la semana anterior en Buenos Aires. Pero en aquel torneo puso su nombre por primera vez en una definición. En esa final tuvo uno de los desafíos más difíciles que te pone el tenis: enfrentar a un chileno en Chile. Aunque ganó el primer set, Jarry le ganó los dos siguientes y el argentino obtuvo su primer subcampeonato.

Tan solo un mes después de aquella derrota en la capital chilena, Tomás haría nuevamente su camino hasta la final en Houston, donde su rival sería nuevamente un local. Se midió ante Frances Tiafoe (N°15), la final fue pareja, pero cayó en dos tie-breaks y empezaba a querer sacarse esa espina de campeonar.

La tercera se demoraría más de un año en llegar, y sería recién en mayo de 2024, en Lyon. El contexto compartía tres características con las anteriores: era un ATP 250, era en polvo de ladrillo, y la menos alentadora, la final volvería a ser frente a un local. En este caso su rival sería Giovanni Mpetshi Perricard, de solo 20 años y N°117. Al igual que la de Santiago, el partido se fue a tres sets, y a pesar que Tomás tuvo un match point en el tie-break decisivo, volvió a sumar un trofeo de subcampeón a sus vitrinas.

Un jugador que fue N°27 del mundo, que ya había jugado tres finales, unos cuartos de final de Grand Slam, tenía que tener su recompensa.

La espera terminó en el Rio Open

El nacido en La Plata llegó al torneo carioca de 2026 siendo el octavo favorito del torneo por ranking, y en la previa, a la hora de predecir el campeón, había varias opciones antes de él. Pero los torneos hay que jugarlos, y hasta la última bola nada está dicho.

Ningún partido lo ganó de manera sencilla, ni ante Comesaña, Gaubas y Faria. Luego, Tomás clasificó a semifinales, y aquí comienza un capítulo muy peculiar, pero con final feliz. La semi ante Vit Kopriva se desarrolló con total normalidad hasta el 5-4 del primer set, donde el partido tuvo que ser parado por lluvia. Por este motivo, recién se reanudó al día siguiente, en el que se completaron el primer y segundo parcial, hasta que el partido fue parado nuevamente, pero esta vez por el calor extremo. En la reanudación, el argentino pudo ganar el tercer set en tie-break después de casi cuatro horas de partido y más de 22 horas después de que este haya empezado.

Lógicamente, al ya estar en domingo, la final debía jugarse ese mismo día y las condiciones físicas de Etcheverry no eran las mejores. Su rival, Tabilo, no había entrado a cancha el sábado y solo había jugado 1:10hs ese domingo, lo que le daba una cierta ventaja.

Tomás se puso rápidamente set y quiebre abajo, lo que gracias a su mal estado físico y los antecedentes en finales, daban malas sensaciones. Sin embargo, no iba a dejar que la lista de finales perdidas aumente a cuatro, así que puso el corazón cuando el físico no alcanzaba, ganó 7-6 y 6-4 los siguientes sets para poder decir para siempre que es campeón ATP.

La espera se hizo larga, pero el tenis fue justo con Tomás Martín Etcheverry y en la final más importante y más cuesta arriba de todas, la maldición terminó.

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