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El austriaco Dominic Thiem le ganó 3-6, 6-3 y 7-5 al suizo Stan Wawrinka en la primera ronda del ATP Masters 1000 de París-Bercy. En busca de los octavos de final, enfrentará a Holger Rune.
Después de superar la clasificación, con buenas victorias sobre Sonego y O’Connell, Dominic Thiem buscaba cerrar el último Masters 1000 de la temporada con éxito. Para ello, debía vencer a Stan Wawrinka, en un duelo de campeones de Grand Slam. Por su parte, el suizo atraviesa uno de sus últimos años en el circuito, aunque aún el ranking marca lo competitivo que es. Según el head to head este significaba el quinto encuentro, primero en seis años. Fueron tres triunfos para Dominic, uno para Stan.
Wawrinka se adelanta, Thiem empata
El partido comenzó muy tranquilo. En los primeros juegos, ambos se tomaron su tiempo, buscaron adaptarse de la mejor manera y poco a poco empezaron a subir la intensidad. Consecuentemente, llegaron los primeros break points, que fueron para Wawrinka. Para su suerte, Thiem remedió aquellos errores, dio vuelta la situación y salvó un game crucial. A partir de allí, ambos recayeron en baches, tuvieron buenos y malos momentos, mostraron firmeza en el servicio y no se sacaron diferencias. Sin embargo, en cuanto el set fue llegando a su fin, el suizo apretó el acelerador. Quebró tras un juego extenso, se quedó con su turno y posteriormente con el set por 6-3.
En el segundo, con la necesidad de nivelar el score, el austriaco fue más participativo. Salió lanzado, agresivo y haciendo énfasis en atacar el revés ajeno. Si bien tuvo buenos pasajes de tenis, donde rompió e hizo daño, también fue inconsistente y cedió. De todas maneras, sobre el final volvió a lograr el break y se adueñó de la segunda manga por 6-3.
Thiem recurre a la épica
Con la experiencia que lo caracteriza, Wawrinka fue llevando el cotejo a su ritmo. Si bien no pasó adelante, tampoco dio el brazo a torcer. Sin embargo, había una tendencia. El suizo cada vez estaba mejor y Thiem estaba bajo de energía. Le sacó el mayor de los provechos a esa situación, quebró y tuvo la oportunidad de finiquitarlo con su servicio. No obstante, de un momento a otro, todo se desmoronó. Ante la mala situación, el austriaco se agrandó, salvó un match point y le puso presión a su contrincante, que no aguantó y perdió por duplicado sus turnos. Ahora, el que podía sellarlo era Thiem. Sin dudarlo, clavó tres tiros ganadores y avanzó por 3-6, 6-3 y 7-5.
