2 min de lectura
El tenista noruego se mostró molesto por las críticas de la mayoría de sus compañeros sobre el tipo de pelotas empleadas en el circuito, instando a sus rivales a olvidarse de ello y concentrarse únicamente en jugar.
Ruud lanza un dardo a los tenistas que se quejan tanto
Casper Ruud no suele ser una persona que acapare muchos titulares cuando se pone delante de un micrófono. Sin embargo, últimamente el tenista noruego está ejerciendo su derecho a opinar con mucho sentido común acerca de los temas más candentes de la actualidad del tenis mundial.
Primero, mostrándose muy crítico con que existan exhibiciones en países conocidos por vulnerar sistemáticamente los derechos humanos, como la recién finalizada ‘Six Kings Slam‘. Segundo, por ser uno de los pocos, o el único, en defender con argumentos a Jannik Sinner con el asunto de su positivo por clostebol. Y tercero y último, por recriminar a sus compañeros el hecho de que se pasen constantemente quejándose por el estado de las pelotas utilizadas en el circuito.
En declaraciones al programa ‘Nothing Major Podcast‘ y recogidas por Espn Deportes, Ruud fue muy contundente al afirmar que los jugadores están demasiado concentrados en quejarse continuamente sobre este tema y menos en lo que deberían hacer, que en su opinión, no es otra cosa que jugar al tenis.
Las palabras de Casper Ruud
“Estoy cansado de ver a los jugadores quejarse de las pelotas todo el tiempo. Que si el codo, que si no puedo producir potencia, que si esta bola le va mejor a otro jugador… Vamos, simplemente jueguen. No tiene ningún sentido, a muchos les gusta hacer un drama de la nada”, confesó un Ruud que denunció también la hipocresía de estos jugadores que, al parecer, solo muestran su descontento una vez llegado el momento decisivo del torneo y no desde el principio.
“Para mí lo gracioso es que algunos jugadores vienen a entrenar con cinco días de antelación. Y yo mismo lo hago muchas veces, a menos que vayas de un torneo a otro. Encuerdan como 28 raquetas para conseguir la tensión adecuada. Luego llegan a la cuarta ronda y empiezan a quejarse de las pelotas. Pero han sido las mismas pelotas durante los últimos nueve días. ¿Qué sentido tiene plantearle el tema ahora al árbitro? ¿Qué va a cambiar? Sí, déjame llamar y haré que te envíen un lote de pelotas nuevas. ¿Qué sentido tiene? ¿Simplemente hacer un drama de la nada?”, continúo. Veremos si estas palabras le generan cierta animadversión a un tipo que está demostrado que no se casa con nadie.
