4 min de lectura
Andrey Rublev no pasó grandes inconvenientes para ganarle a Adrian Mannarino por 7-5, 6-2 y 6-3. El moscovita, uno de los pocos preclasificados que logró sortear con éxito las primeras rondas, ya está en octavos y espera por Carlos Alcaraz o Jan-Lennard Struff.
Rublev supera con solidez a Mannarino y allana su camino hacia la cuarta ronda de Wimbledon
Andrey Rublev era uno de los preclasificados que había sobrevivido a la oleada de batacazos en las primeras dos rondas de Wimbledon y hoy buscaba seguir avanzando. Su rival era Adrian Mannarino, un adversario complicado en esta superficie, a quien ya le había ganado en tres de las cuatro oportunidades en las que se habían cruzado. El único triunfo del francés databa del 2021 en Moscú, siendo este y todos esos duelos en canchas de cemento.
Rublev había tenido que luchar mucho para llegar hasta este punto en el All England. Sus dos partidos previos habían sido en cuatro parciales, primero con Laslo Djere y luego con Lloyd Harris. Esta era apenas su segunda semana jugando sobre hierba en el 2025, dado que pasó por un solo torneo de preparación y fue en Halle, donde cayó con Tomás Etcheverry en la segunda ronda.
Mannarino había sumado buen rodaje previo, pasado exitosamente la qualy en Hertogenbosch y también viendo acción en los Challengers de Birmingham y Nottingham. Ya en el Major británico, dejó atrás tres rondas de la clasificación y también a Christopher O’ Connell y Valentin Royer en el cuadro principal. Su objetivo era volver a la cuarta ronda en la Catedral del Tenis, algo que había logrado en 2013, 2017 y 2018 como mejores resultados.
Rublev se queda con un ajustado primer set
El partido fue muy cerrado en su inicio, con ambos jugadores logrando hacerse fuertes desde sus servicios. Los dos sacaban un porcentaje alto de primeros y también mantenían muy buena efectividad de puntos ganados y en cuanto al plan de juego, Mannarino realmente dejaba poco margen de acción variando entre su derecha plana y el revés con slice. Rublev estaba firme, bien parado en la línea de fondo y tratando de sostener la intensidad desde allí.
Los primeros problemas los tuvo el ruso en el noveno game, donde tuvo un pasaje de inconsistencias que lo llevaron a tener que salvar tres bolas de break antes de mantener el servicio. La zona de definición llegaba y allí, después de salvarse de esa situación complicada, pudo tener la suya. Fue en el duodécimo game donde Rublev pudo tomar el set point que le concedió su rival al saque y así quebrar para llevarse por 7-5 la manga.
El ruso saca mayor diferencia
La efectividad comenzaría a tomar un papel protagónico en el contexto de un encuentro con tan poco margen de definición hasta ese momento. Rublev, por ejemplo, brindaría cinco bolas de break en todo el segundo parcial, siendo tres de ellas en el primer juego, pero su oponente no lograría capitalizar ninguna. Por el contrario, el moscovita no perdonaría y a la primera conseguía el quiebre para luego confirmar y quedar 4-1 arriba.
El golpe de gracia llegaría en el octavo juego, instancia en la que Mannarino, sacando para sobrevivir, acumuló nuevamente errores que le abrieron la puerta a un rival que venía mostrándose muy consistente. Fue de nuevo break y set point al mismo tiempo, al igual que en el primer parcial, y Rublev logró sacar provecho de ello para estampar el 6-2 como cifras finales del segundo.
Victoria de Rublev para meterse en la cuarta ronda
El ruso parecía precipitarse nomás a un cierre rápido del partido, obteniendo un nuevo quiebre en el segundo juego del tercer set. Pero no pudo confirmar y enseguida se encontró con la respuesta de Mannarino para devolver las cosas al escenario de paridad. En el game inmediato, Rublev contó con otras dos chances de volver a quebrar, pero no las tomó y todo siguió igual.
Finalmente, el partido se terminó de romper en el octavo. Allí, el moscovita pudo imponer su intensidad desde el fondo de la cancha y castigar con potencia, llevando al francés al escenario que menos le favorecía y le quebró el saque. En el cierre, se salvó de perder el servicio con un drive que Mannarino dejó en la red. Luego de eso, Rublev logró contrarrestar otro ataque de su rival con un gran passing shot cruzado y lo cerró de la mejor manera: con un ace para firmar el 7-5, 6-2 y 6-3 y avanzar a la cuarta ronda de Wimbledon, donde espera por Carlos Alcaraz o Jan-Lennard Struff.
