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Mariano Navone se clasifica para su segunda final en Bucarest tras vencer a Botic Van de Zandschulp por 5-7, 7-6(3) y 7-5 en un partido inolvidable. El tenista argentino salvó una bola de partido y superó las tres horas y media de juego para rubricar una remontada épica.
El prize money del ATP Bucarest
Una oda al tenis en la arcilla rumana
Mariano Navone buscaría meterse nuevamente en una final ATP en el 250 de Bucarest ante el neerlandés Botic Van de Zandschulp. Tras superar en cuartos a Molcan en una batalla a tres sets, el finalista en 2024 llegaba en un momento de forma espectacular, con tan solo una derrota en sus últimos nueve encuentros, incluyendo el título del Challenger de Cap Cana. Por su parte, el tenista europeo no había cedido ningún set en todo el torneo y buscaría revancha del Challenger de Braunschweig, donde venció Navone por dos sets a cero.
Navone sale perdiendo en el festival de breaks
El encuentro arrancó favorable al europeo. Van de Zandschulp sumó su servicio en blanco, quebró a las primeras de cambio y volvió a mantener su saque. Fue en el 3-1 donde el argentino se plantó con firmeza tras la línea de fondo y, presionando a su rival, recuperó el break. No duró demasiado la alegría para Navone, puesto que no fue capaz de mantenerse firme al servicio y, después de un largo peloteo, erró una derecha invertida para verse de nuevo dos juegos por debajo.
El nueve veces campeón de Challenger se aferró a la pista y su lucha tuvo recompensa. Volvió a quebrar y tenía con el 4-5 y saque la oportunidad de alargar el primer set, aunque volvió a ser insuficiente y el neerlandés firmó su tercer break del set, cerrando el 7-5.
Objetivo sobrevivir
Los cinco breaks que se vieron en el primer parcial quedaron en el olvido. Ninguno mostró debilidad al saque y la primera bola de rotura llegó con situación de iguales en el 4-3 y saque de Navone, tras una extraña situación por algún problema con la altura de la red perturbó a la juez de silla, lo que hizo repetir un punto que sumó el neerlandés con un precioso winner de derecha paralela. Aún así Van de Zandschulp tuvo que remar hasta la segunda bola de break para conseguir la ventaja que tanto ansiaba.
Con 5-3 y servicio, el tenista europeo perdonó ante un Navone que no bajaba los brazos y qué incluso salvó una bola de partido. Luchando un durísimo juego en el que se vio 0-30, Navone forzó el 5-5 con un precioso globo para superar a una muralla de 1.91 metros de altura. El set se decidió en el tie break, donde el argentino se impondría por dos mini breaks, engatusaría a la grada y forzaba el tercero con un 7-6(3).
Corazón, piernas y pura magia albiceleste
La grada de Bucarest vivió el desenlace de un auténtico espectáculo de tenis. Quedaría corto calificar el precio que pagaron por la entrada como “barato”. Cada punto fue una lucha constante y un desafío para dos jugadores que, lejos de pensar las más de tres horas que llevaban de competición, mantenían peloteos largos en prácticamente cada punto. Van de Zandschulp golpeó primero con un break y más tarde lo hizo Navone en el 3-3.
Le siguieron dos juegos en los que ninguno mantuvo el saque y así, llegaba el partido a 6-5 para el argentino. El holandés subió a la volea en el 30-30 y Navone lo pasó con magia. El argentino aprovechó su primera bola de partido y, con el 7-5 tras tres horas y media de partido, encontró plaza en la gran final de Bucarest.
