Opinión WTA

Naomi Broady, la sacadora olvidada del circuito femenino

Naomi Broady tenis WTA
Naomi Broady durante un partido | Foto: wtatennis.com

La británica es una tenista a la que le gusta dominar. Sus 189 centímetros la avalan y es conocida por ser una de las mejores sacadoras del circuito femenino. Os presentamos a Naomi Broady, hermana del también tenista Liam Broady.

Su saque, su principal arma

Sus 189 centímetros la avalan, siendo una de las jugadoras más altas del circuito femenino. Su primer servicio es de los más poderosos de la WTA, aunque no tiene mucho más allá. Su juego se basa en puntos cortos, ya que al ser una jugadora muy alta, sufre mucho en los desplazamientos laterales. Su estilo va muy bien en pistas rápidas, sobre todo en indoor, en las cuales puede hacer valer su buen servicio, además de un buen revés a una mano.

Tampoco tiene una mala volea. Su juego se ve perjudicado en pistas lentas, siendo una de las jugadoras con peor movilidad de todo el circuito. Su buen servicio la mantiene a flote, pero cuando se ve por detrás, y con break adverso, es una señal de que será muy difícil remontar el set, ya que no destaca por un gran resto. Uno de sus mayores hándicaps es su tenis desde el fondo de la pista. Su segundo servicio es muy atacable, y eso permite que las rivales puedan moverla con mucha facilidad, donde no se siente nada cómoda.

Venida a menos en individuales, pero aún sigue la mecha del dobles

Allá por 2016, comenzaba un gran año para la británica, en comparación a estos últimos años. Comenzaría el año de una manera muy positiva, derrotando a Ana Ivanovic y a Jelena Ostapenko en Auckland. Este último partido estuvo lleno de polémica, en el cual finalmente la espigada británica se llevaría la victoria. Caería posteriormente ante Sloane Stephens, pero dejando una grandísima imagen. Posteriormente, llegaría un título ITF, en pista indoor, su mejor superficie. El resto del año no fue del todo positivo, pero pudo disputar muchos cuadros principales en torneos de nivel WTA, sin necesidad de tener que pasar por la fase previa. Alcanzaría la segunda ronda en Montreal, y en el US Open de ese mismo año, puso contra las cuerdas a Radwanska, en un muy buen partido por su parte, con su buen primer servicio y tenis ofensivo.

Un 2018 y 2019 malos en resultados

Pero ahí empezó la cuesta abajo. Si bien 2017 no fue del todo malo, 2018 y 2019 han sido años muy negativos, en los cuales se ha visto a una Naomi muy errática e inconsistente, siendo superada en el juego de fondo, y con la sensación de haber perdido esa chispa al saque. Se la ha notado mucho más limitada en sus movimientos, en comparación a 2016, y para una jugadora como ella, eso es un lastre. Se la ve muy errática en sus golpes, y muy vulnerable en los momentos en los que debe aguantar intercambios largos, sobre todo cuando no mete segundos saques, y se ve obligada a defender. Y eso se ha traducido en una bajada alarmante en el ranking, cayendo fuera del top 400.

El primer título WTA

Pero aún sigue dando de qué hablar en dobles, donde su buen servicio marca diferencias, así como su buena mano en la red. Además como buena sacadora que es, tiene un buen juego en la red, consiguiendo su primer título WTA, en Monterrey 2018, junto con la española Sara Sorribes, otra consumada especialista en dobles. A nivel ITF, es una gran doblista, aunque a nivel WTA no se queda atrás, siendo una de las mejores doblistas de su país. Su buen saque, su buena volea y su gran revés, son claves en esta modalidad.

Quizás no sea la jugadora más conocida ni mediática, pero su estilo de “cañonera” en el circuito femenino, hace que sea interesante de ver. No tiene un gran juego de fondo, pero ese grandísimo primer servicio, y ese gran revés a una mano, merecen su reconocimiento. Larga vida al revés a una mano en el circuito femenino.

 

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