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Thanasi Kokkinakis, una de las grandes promesas del tenis que vio su carrera truncada por múltiples lesiones, afronta un nuevo capítulo tras una cirugía extrema que le permitió regresar a las pistas, aunque su futuro competitivo todavía está en duda.
La lucha silenciosa de Kokkinakis contra su lesión
La trayectoria de Thanasi Kokkinakis ha estado marcada por una sucesión de problemas físicos que frustraron el enorme potencial que mostraba en sus primeros años como profesional. Tras un desgarro pectoral recurrente que lo mantuvo fuera de la competición durante gran parte de 2025, el australiano tomó la drástica decisión de someterse a una intervención poco convencional para intentar recuperar su brazo. Los cirujanos utilizaron un injerto de tendón de Aquiles de un donante fallecido para reconectar el pectoral con el hombro, una operación que muchos especialistas consideraron demasiado arriesgada y que nunca se había realizado en el tenis.
El regreso de Kokkinakis se produjo en el ATP de Brisbane, donde jugó en dobles junto a su amigo Nick Kyrgios, en un emotivo triunfo que simboliza su lucha por volver a competir tras meses de incertidumbre y rehabilitación. A sus 29 años y con un ranking profundamente afectado por la ausencia, el australiano se muestra cauto pero esperanzado, consciente de que todavía le queda un largo camino por recorrer para volver a su mejor nivel.
La operación que puso en jaque su futuro
“Lo que he vivido este último año es una locura. Hablé con muchos cirujanos, muchos médicos, incluso con el médico de Rafa Nadal, y no estaba muy seguro de qué estaba pasando. Fue una locura. Ningún fisioterapeuta ni médico que vi se sentía cómodo ni seguro de cuál era el camino correcto“.
“Básicamente me corté la mitad del pectoral. Tenía tejido cicatricial sin pelo con el que jugué durante unos cinco años. Vi a un montón de cirujanos que no querían operarme. Pensaban que era arriesgado. Nunca me habían operado en el tenis. Tengo un aloinjerto de tendón de Aquiles de una persona muerta en el brazo, intentando unir mi pectoral al hombro” recoge el Mundo Deportivo en declaraciones.
“Estoy evaluando cómo vamos. Ha habido días en los que estoy bien y otros en los que pienso que no hay posibilidad de que vuelva a jugar. Ha sido un camino muy difícil este año, y estoy intentando ir día a día. No sé cómo será mi futuro, qué me depara, pero he hecho todo lo posible para darme al menos una oportunidad. Mi brazo está un poco agotado. Simplemente lo estoy intentando y espero que todavía me quede algo”.
