Entrevistas

La vida de Albert Portas tras 25 años de la final en el Godó

Entrevista Albert Portas Godó
Entrevista a Albert Portas

Albert Portas atiende a Canal Tenis dentro del Real Club Tenis de Barcelona. Justamente, el día que se cumplen 25 años (22/04/1997) de haber jugado esa final del Conde de Godó ante Albert Costa que confirma haberle cambiado la vida nos concede esta entrevista. Su presente con el trabajo se sitúa en la academia AD in Tennys Academy junto a Germán Puentes y comentando partidos de tenis para televisión.

-Qué es para ti el Godó y todo el entorno de lo bonito de ser un club además del gran resultado que hiciste

Intento siempre disfrutar de este torneo, algunas veces por el trabajo no he podido venir pero para mí como barcelonés es muy especial poder estar aquí. Te encuentras con gente conocida y suele ser muy bonito y además siempre hay tenis de mucha calidad. Hace 25 años jugué la final aquí y si pudo cambiarme la vida a base de poder creérmelo de verdad como jugador. En ese momento estaba en ascenso y fue una gran dosis de moral.

Cómo ves las evolución del tenis español desde tu época hasta ahora

-Ahora es mucha más potencia, físico y más de fuerza. Todo ha evolucionado  por ejemplo el material o la gente está más preparada físicamente. Antes se podía jugar más al tenis, ahora quizás la gente se la juega a destruir. Todo se ha equilibrado. La gente trabaja mucho en la recuperación. Antes la preparación física era correr un poco y algo de pesas, la alimentación también ha cogido mucha importancia. Hay muchos factores y se alargan las carreras ya que hay más medios para que todo esto pueda valerse.

Se habla mucho de la alimentación en estos momentos. ¿Eráis tan estrictos en vuestra época con este tema?

-No. Nunca había ido a un nutricionista. Evidentemente me intentaba cuidar, pero estábamos muy lejos de lo de ahora. Quizás se veía el no tomar espaghetis carbonara la noche antes de un partido, pero poco más. Intentabas cuidarte pero no había el control que hay ahora.

Dentro de tu palmares, con el título de Masters 1000 de Hamburgo que provoca a nivel de que otros jugadores te tengan más respeto o que te cambia la vida.

-La vida me cambió más cuando hice final aquí en Barcelona. En Hamburgo, ya podía dedicarme a esto, era profesional aunque de cara al respeto de los jugadores si lo ganas. Sinceramente, eso dura poquito ya que si pierdes un par de partidos las cosas vuelven a estar como antes. Mejor resultados se hagan, la presión es más.

Esa presión os la generáis vosotros, el ambiente, la prensa… ¿Cuál es el motivo?

-En mi caso la prensa para nada fue ya que no la tenía encima, el entorno tampoco. Te lo creas tu mismo creando más expectativas, quieres incluso mejorar más. Cuando pensaba antes de llegar al Top 100 me decía a mí mismo, cuando llegue ese momento voy a jugar tranquilo pero cuando llegas a ese momento cada vez quieres más. Con el paso de tiempo y viéndolo a años vista, si veo que no debes meterte esa presión.

Por ejemplo cómo se gestiona eso con el entrenador. Él siempre te pide más.

-El entrenador intenta toda la presión que puede pero evidentemente siempre te exige más porque te enfrentas a jugadores de mayor nivel.

¿En aquella final de Hamburgo ante Juan Carlos Ferrero cómo son los momentos antes en cuanto a exigencia?, ¿Cómo los viviste?

-En esa final la verdad que no tenía mucha presión. Jugaba contra Ferrero que en ese partido era mejor que yo en teoría y por tanto no tuve esa gran exigencia. Notas esos momentos de tensión en el comienzo.

En esa final jugaste a los cinco sets. ¿Cómo ves todo el debate de ahora con querer quitar los cinco sets y descender la duración de los partidos?

-Las finales de los Masters 1000 lo veo bien que se dispute en tres parciales. Por ejemplo, que se juegue en dos semanas seguidas como puede ser Madrid o Roma y con una final a cinco sets el domingo, sería muy duro. De cara a los Grand Slam apoyo que se mantenga lo de los cinco sets. Es su esencia, nunca lo quitaría pero si veo bien la limitación del tie-break en el quinto set ya que eso se alargaría muchísimo y conocemos muchos casos en lo que ha ocurrido eso.

Ahora la excusa que comentan es que la gente quiere todo muchísimo más corto y si eso, verlo únicamente en resúmenes

-Creo que es todo lo contrario. He vivido como entrenador lo que comentamos en el US Open. En el primer set la pista estaba prácticamente vacía pero a medida que la cita se iba poniendo más igualada y cuando llegó el quinto parcial, estaba totalmente llena. A la gente le gusta vivir ese ambiente y estos desenlaces.

Y lo de la Copa Davis que se han pasado de cinco a tres?

-Aquí tengo más dudas. Es cierto, que con ese formato los buenos no jugaban. Había muchos viajes, cambios de superficies en épocas que no tocaban y eso tiraba para atrás. Hay que saber encontrar un equilibrio. Ahora con este nuevo formato, si juegas en casa está bien pero cuando juegas fuera en una pista casi vacía como ocurrió en Madrid. Es complicado y como digo el tema es encontrar un equilibrio.

Los qualifiers se juegan todavía como local y visitante

– El formato aquí si es parecido y está muy bien recibir el apoyo de los tuyos, y cuando juegas como visitante esa ‘presión’ de que juegas en casa del oponente. A mí personalmente me encanta y para el espectador también es más bello, pero lo que decimos, había muchos problemas para que la Davis pudiera entrar en el calendario de los mejores y era un problema.

Tienes la curiosidad con Roberto Carretero de que habéis ganado un título ATP, fue en Hamburgo y ahora comentáis partidos de tenis, ¿habéis tratado el tema alguna vez?

-Si es un poco casualidad lo que ha ocurrido la verdad (risas), le vi justamente hace unos días en Madrid, pero la verdad que nunca hemos hablado sobre esto. Él ganó Hamburgo antes que yo y ya lleva también años comentando partidos en televisión.

Dentro de cómo surge la academia cuéntanos el motivo y si siendo jugador ya lo podías tener en mente. 

-Al acabar de jugar al tenis surgió todo. Me llevaba muy bien con Germán Puentes, entrenábamos juntos y convivíamos muchas veces. Ahí, decíamos que querríamos montar algo pero era hablar por hablar. Primero empecé yo y después entró él. Estamos en el CT Barcino, con un grupo de unos 15 tenistas donde en estos momentos tenemos más chicas. Por ejemplo tenistas como Laura Pigossi que hizo final la pasada semana en el WTA Bogota, Irene Burillo, Andrea Lázaro o Marco Trungelliti que la pasada semana realizó una gran semana en el Challenger de Madrid. Queremos transmitir lo que hemos aprendido durante nuestras respectivas carreras.

Y el caso de Marco Trungelliti, vaya genio con las previas en Grand Slam y en los torneos importantes. 

-Sí la verdad (risas), cuando juega las previas de Grand Slam siempre hay que apostar por él (risas). La verdad que es un chico con mucho tenis pero dentro del término físico le falta un poco para poder mantenerse entre los 100 mejores jugadores y regularidad.

Cuéntame la diferencia por el que creáis una academia teniendo varios clubes para poder entrenar. ¿Los jugadores necesitáis ese alto rendimiento?

-Nosotros entrenamos en el Barcino. Ahí está la escuela y como objetivo los más destacados del club es que puedan pasar a la academia. Si te das cuenta, este servicio es muy difícil que lo puedan dar ya que el entrenador de club es muy complicado que pueda viajar con un jugador tantas semanas ya que deja a los demás de la escuela colgados. Las escuelas de club tienen otros que haceres.

¿Estudios también tenéis?

-No, pero por ejemplo hay un centro a 10 minutos que está muy cerca y es muy cómodo, pero es fuera de nuestra academia y otros lo suelen hacer online.

¿Ya teníais jugadores cuando empezasteis con todo esto?

-Yo tenía un grupito de Malasia. Estuve colaborando la federación de allí con la que tuve que viajar en dos ocasiones. Empezamos con los de allí pero no teníamos un grupo aquí preparado para poder comenzar.

Entonces, ¿Cómo hacéis para que los jugadores lleguen a vuestra academia?

-Es el boca a boca. Es difícil que alguien que no te conozca de nada, a través de la web venga. Normalmente, suele ser que algún conocido habla de nosotros, y da buenas impresiones. También, al nosotros estar en el circuito y estar con jugadores suele ser más fácil ya que nos pueden ver.

También está Dani Navarro con vosotros como entrenador, que le entrevistamos hace unos meses y nos contó la historia que ha vivido de dedicarse a esto desde muy joven. 

-Él está desde el principio. Comenzó conmigo antes de que llegara Germán. Se fue un año a trabajar fuera, volvió y continúa con nosotros.

Él está con varias chicas (Irene Burillo, Andrea Lazaro) pero esta semana en el Godó está teniendo un nuevo pupilo.

-Si esta semana está con Ivashka. Estamos probando con el bielorruso esta semana para ver cómo nos organizamos. Hace tiempo que llevaba colaborando pero en esta semana para el Godó ha sido cuando se ha puesto como entrenador.

Interesa la cuestión de cómo hacéis los grupos de entrenadores para con cada jugador

-La verdad que es lo más complicado. Siempre intentamos que todos estemos con todo ya que buscamos que no haya ese desgaste entrenador jugador, pero normalmente el jugador es el que suele decir con quién suele tener más feeling. Aun así, lo que te digo, intentamos que todos vayan con todos, aunque hacer los calendarios para el tema de los viajes no es una tarea nada sencilla. Normalmente, los grupos se suelen hacer por nivel y de ahí podemos empezar a asignar. Sin embargo, cabe el ejemplo de que se viaja con dos jugadores, uno pierde en primera ronda, tiene que volver a Barcelona y estando aquí ya tiene que estar con otro entrenador.

El año pasado nos has comentado que viajaste al US Open, ¿Cuál fue tu función?

-Viajé con Trungelliti pero también intenté ayudar a las chicas de nuestra academia que estaban allí que eran Irene Burllo, Andrea Lázaro, Despina Papamichail (que ya se ha ido de nuestra academia), Valeria Savinykh y Laura Pigossi.

De cara a estas chicas que nos comentas que ya están por los 25 años y no han dado el paso al Top 100, ¿Cómo las motiváis? ¿Es algo más mental de que se lo crean sin obviamente dejar a un lado el término técnico?

– Están cerca en el ránking y a nivel tenístico pueden estar ahí. A nivel mental viene esa diferencia, que tiene que haber con las que suelen estar más arriba. Depende mucho de que jueguen bien un torneo para que poder dar ese saltito que les pasa. Mira el caso de Pigossi ahora que se ha situado como No.120. El circuito femenino es más de sensaciones, emocional y de confianza. Por su puesto que nuestro trabajo viene trabajado por esos aspectos mentales de que se lo crean de verdad.

¿Contáis con algún psicólogo?

-En la academia no tenemos ninguno pero la verdad que preferimos que ellas sean ellos los que den el paso en estar con el psicólogo. Tienen que llegar a confiar en esa persona y es trabajo de ellos. Aun así, por ejemplo tenemos un psicólogo que si nos ha solido ayudar sin estar en plantilla.

A parte de estas chicas que las tenéis en un grupo de entrenamiento, ¿tenéis también jugadoras más jóvenes?

-Si tenemos un grupito con tenistas que están entorno al 700 del mundo y la que destaca es la tenista de malta Francesca Curmi que viene de hacer final en un W15 hace pocos días. Y si es el caso, de que salte alguna de este grupo de más jóvenes, ya tienen ahí al grupo de Pigossi y compañía para poder entrenar.

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