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Novak Djokovic necesitó recurrir a toda su experiencia para superar a un combativo Yibing Wu en un debut mucho más exigente de lo previsto. El serbio avanzó a la segunda ronda de Wimbledon y dio el primer paso en su búsqueda del 25º Grand Slam.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Set 4 | Sets |
|---|---|---|---|---|---|
| Y. Wu | 4 | 7 | 4 | 4 | 1 |
| N. Djokovic ✓ | 6 | 5 | 6 | 6 | 3 |
El oficio de Djokovic prevalece en el césped británico
Pocos escenarios despiertan tanta ilusión en Novak Djokovic como el All England Club. El serbio regresaba a Wimbledon con la ambición de conquistar el 25º Grand Slam de su carrera y ampliar una leyenda que ya incluye siete títulos sobre el césped londinense. A sus 39 años y como séptimo preclasificado, el desafío físico era cada vez mayor, aunque su historial demostraba que seguía siendo un rival temible en los grandes escenarios. En la edición anterior había alcanzado las semifinales, donde cayó ante el posterior campeón, Jannik Sinner.
Su primer obstáculo era el chino Yibing Wu, que este año se proclamó campeón en el Challenger de Sarasota. Sin antecedentes entre ambos, Djokovic partía como amplio favorito, aunque sabía que cada paso en Wimbledon sería clave en su búsqueda de un nuevo capítulo para la historia del tenis.
El serbio toma ventaja rápido y sostiene con clase
El siete veces campeón de Wimbledon respondió con precisión en su primer juego de devolución y consiguió un quiebre inmediato. Impecable en su turno de saque, Djokovic ratificó el break para colocarse rápidamente 2-0. En contraparte, Wu se mostró algo impreciso en los intercambios de fondo y cometía muchos errores con la derecha. Ese quiebre tempranero le permitió a Nole jugar con mayor soltura. Con la sabiduría que lo caracteriza, el serbio supo manejar las velocidades y no concedió oportunidades en el servicio. A la hora de sacar para el set, Djokovic debió lidiar con las exigencias del chino y levantó bolas de quiebre para después cerrar la manga con un 6-4.
Wu hace estallar la pista central
Ganar el primer asalto fue esencial para Novak Djokovic, que llegaba a Londres sin preparación sobre césped. En el comienzo del segundo parcial, el serbio fabricó oportunidades de quiebre, pero se encontró con una fantástica respuesta del asiático, que empezaba a calibrar sus ejecuciones. Yibing Wu fue sembrando confianza y dejó claro que tenía las condiciones para hacerle frente al ex número uno del mundo.
La evidente mejora de su oponente no parecía ser un problema para Djokovic, quien ganaba muchos puntos con el servicio para evitar un desgaste mayor. Cuando todo el estadio aguardaba por el desempate, Wu hizo valer su audacia y desmanteló el tenis del serbio para capitalizar el quiebre que le dio el segundo set por 7-5.
Djokovic muestra su resistencia en el tercer parcial
El tercer episodio se jugó con techo cerrado, lo que podía alterar profundamente las condiciones del juego. Djokovic intentó usar esas modificaciones a su favor, pero el jugador asiático no se dejaba llevar por las artimañas del serbio. Mientras tanto, el siete veces campeón de Wimbledon se desenvolvía con categoría en su juego de servicio, sin concederle opciones a su rival. Pese a las demandas que presentó su oponente, Djokovic no parecía tener problemas físicos, algo muy positivo en este punto de la contienda.
Su capacidad para aguantar peloteos prolongados le permitió a Nole concretar un quiebre esencial en el noveno juego. Acto seguido, el balcánico exhibió toda su jerarquía y resistió los embates de Wu para abrochar el tercer set con un 6-4.
Novak apela a su experiencia para sentenciar el triunfo
A estas alturas de su carrera, Djokovic ya no resolvía con la misma facilidad este tipo de compromisos. Yibing Wu sostuvo un nivel muy sólido desde el fondo de la pista y obligó al siete veces campeón de Wimbledon a jugar al límite, aunque le faltó contundencia en los momentos decisivos. El chino dispuso de varias oportunidades de quiebre en el cuarto parcial, pero no logró convertirlas. Mientras tanto, el desgaste comenzaba a pasar factura en el físico del serbio, que veía reducida su capacidad para sostener los intercambios más intensos.
Sin embargo, cuando el partido reclamó experiencia, Djokovic respondió como tantas otras veces: neutralizó los ataques de su rival, forzó el error y encontró el quiebre decisivo para cerrar el encuentro con otro 6-4.
