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Alex De Miñaur no se dejó intimidar por el número uno del mundo y se ganó un lugar en la final del Erste Bank Open 2026. El australiano se hizo fuerte en el set decisivo para conseguir una nueva victoria sobre Alexander Zverev.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Sets |
|---|---|---|---|---|
| A. Zverev | 4 | 6 | 6 | 1 |
| A. De Miñaur ✓ | 6 | 1 | 7 | 2 |
Triunfo mayúsculo de Alex De Miñaur en el Erste Bank Open
La segunda plaza en la final del ATP 500 de Viena ponía frente a frente a dos jugadores que encuentran en las pistas indoor un escenario propicio para desplegar su mejor tenis: Alexander Zverev, número uno del ranking, y Alex De Miñaur, uno de los competidores más fiables en esta superficie. El alemán, subcampeón en la edición pasada, llegaba con la confianza reforzada tras su contundente victoria sobre Arthur Fery en cuartos, decidido a prolongar su estadía en el torneo hasta el último día.
De Miñaur, por su parte, volvía a demostrar su afinidad con la capital austríaca: alcanzaba las semifinales por tercera edición consecutiva luego de imponerse en sets corridos a Matteo Berrettini. El cruce también recuperaba un antecedente cercano, el de Shanghái, donde Zverev había resuelto el partido con un doble 6-4. En el balance histórico, el alemán conservaba una ventaja de nueve triunfos contra cuatro.
El australiano gana la pulseada en el primer asalto
Ambos jugadores iniciaron el encuentro con firmeza, haciendo valer sus recursos para resolver sin sobresaltos los primeros turnos de servicio. Sin embargo, De Miñaur elevó rápidamente la exigencia: en el tercer game, desplegó una devolución incisiva, leyó con precisión los envíos de Zverev y generó las primeras oportunidades de quiebre. El alemán tuvo que recurrir a todo su repertorio para sofocar la amenaza y conservar el saque. Pero el australiano ya había encontrado una vía para tomar el control. Más sólido en los intercambios de fondo, descifró los ataques de su rival y lo castigó con golpes profundos y bien direccionados.
Esa superioridad encontró recompensa en el quinto juego, cuando el oceánico concretó la ruptura con un passing paralelo de revés que sorprendió a Sascha mientras avanzaba hacia la red. De Miñaur blindó la ventaja con otro turno de servicio convincente y se colocó 4-2. Zverev tuvo que extremar sus recursos para evitar un segundo quiebre y se mantuvo con vida, aunque no logró desarticular el tenis de su adversario. Con mayor claridad en los momentos determinantes, el australiano administró la diferencia y se adjudicó el primer set por 6-4.
Zverev eleva su nivel y nivela las acciones
Tras un primer set en el que estuvo lejos de encontrar soluciones, Zverev protagonizó una reacción categórica y transformó por completo la dinámica del encuentro. Mucho más firme en los intercambios de fondo, el alemán comenzó a desarticular el juego de De Miñaur, lo empujó sistemáticamente hacia posiciones incómodas y terminó capitalizando esa superioridad con un quiebre. Sin darle margen para reacomodarse, el máximo favorito blindó su servicio y aprovechó la variedad de sus recursos para estirar la diferencia hasta el 3-0. La presión no disminuyó: Sascha volvió a adueñarse de los peloteos, sofocó cualquier intento de respuesta del australiano y asestó una segunda ruptura que dejó el parcial prácticamente sentenciado.
De Miñaur tuvo algunas oportunidades para descontar y recuperar terreno, pero se encontró con un rival imperturbable, que resolvió cada situación comprometida con autoridad y se disparó hasta el 5-0. Al momento de cerrar el set, Zverev todavía debió sortear dos bolas de break, aunque volvió a exhibir sangre fría para sentenciar el 6-1.
De Miñaur tumba al número uno del mundo
Todo volvía a empezar en el tercer set. De Miñaur necesitaba dejar atrás el mal trago de la segunda manga y lo consiguió desde sus primeros turnos de servicio, que resolvió sin complicaciones. Zverev tampoco cedió terreno y respondió con solvencia para mantener el encuentro equilibrado. Los juegos se sucedían y ninguno encontraba la fórmula para lastimar desde la devolución. Pero, con el desenlace cada vez más cerca, la presión empezó a sentirse en cada pelota. Sascha decidió arriesgar, buscó tomar la iniciativa y aceleró sus golpes, aunque varias veces la pelota terminó escapándose por centímetros. El alemán no encontraba la precisión necesaria para desequilibrar, pero sí conservaba la firmeza suficiente para proteger su saque.
Así, entre intentos de ataque, respuestas defensivas y una tensión creciente, el partido llegó al desempate sin que ninguno hubiera conseguido romper la resistencia del otro. Allí se resolvió la historia: De Miñaur manejó mejor los momentos decisivos y se quedó con una victoria de enorme valor.
