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Carlos Alcaraz se sobrepuso al desafío de Medvedev para desembocar en la final del ATP 500 de Viena. El español mostró sangre fría en los momentos más delicados y logró doblegar el tenis del moscovita.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Sets |
|---|---|---|---|
| D. Medvedev | 4 | 6 | 0 |
| C. Alcaraz ✓ | 6 | 7 | 2 |
Alcaraz saca a relucir su desparpajo ante un peligroso Medvedev
El Erste Bank Open 2026 abría su jornada de semifinales con un enfrentamiento de auténtico calibre: Carlos Alcaraz (3°) y Daniil Medvedev (5°), segundo y tercer cabeza de serie, respectivamente, se disputaban un lugar en la definición. El español, dueño de siete títulos de Grand Slam, perseguía su quinta final de la temporada después de encadenar tres victorias sin ceder sets ante Karen Khachanov, Nikoloz Basilashvili y Tommy Paul. Sin embargo, enfrente tendría a un adversario de enorme peligrosidad. Medvedev llegaba en estado de gracia tras conquistar Almaty y despachar sucesivamente a Mérida, Norrie y Mannarino para instalarse entre los cuatro mejores.
El ruso había recuperado una versión arrolladora, con apenas dos derrotas en sus últimos 20 compromisos, una estadística que reflejaba la magnitud del desafío. Alcaraz conservaba una ventaja de 6-3 en el cara a cara, pero el moscovita tenía argumentos de sobra para hacerle frente.
Brillante desempeño del murciano para tomar la delantera
El encuentro comenzó bajo una tónica de cautela, con ambos jugadores administrando sus recursos para blindar los primeros turnos de servicio. La paridad se quebró en el cuarto game, cuando Alcaraz elevó la agresividad desde la devolución, tomó la pelota temprano y desarticuló la defensa de Medvedev para conseguir la primera ruptura. Lejos de acusar el impacto, el ruso reaccionó con determinación: se adueñó de los intercambios desde la línea de base y recuperó el quiebre de inmediato, cortando de raíz cualquier intento de escapada del español. Sin embargo, aquella respuesta no consiguió despojar al murciano de la iniciativa.
Pese a haber cedido su servicio, Carlos continuó exhibiendo mayor dinamismo y encontró en el décimo juego el escenario perfecto para marcar diferencias. Desatado en los desplazamientos y demoledor en la ofensiva, el número tres del mundo volvió a desmantelar el saque rival y rubricó el primer parcial por 6-4.
Alcaraz no da opciones en el tiebreak y se mete en la final
El segundo parcial conservó la intensidad del primero, con ambos jugadores asumiendo riesgos y exprimiendo sus recursos para proteger el servicio. Alcaraz se mantenía imperturbable, mientras Medvedev necesitaba rozar la perfección para no quedar a merced de la ofensiva española. En el quinto game, el moscovita encontró una oportunidad de ruptura, pero el murciano respondió con autoridad y sofocó la amenaza. Aquella ocasión desperdiciada terminaría pasándole factura. En el juego siguiente, Carlos redobló la presión desde la devolución, neutralizó los ataques del ruso y capitalizó una volea defectuosa para asestar un quiebre de enorme valor.
La reacción de Daniil, sin embargo, fue fulminante: encadenó cuatro puntos consecutivos al resto y desactivó de inmediato la ventaja del español. Ninguno volvió a encontrar fisuras en el servicio rival y el desenlace quedó reservado para el tiebreak. Allí, Alcaraz impuso su jerarquía, afinó la puntería en los intercambios decisivos y terminó de sellar su clasificación a la final de Viena.
