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Daria Kasatkina y una misión clara: Volver a ser la que fue

Daria Kasatkina 2020
Kasatkina celebra el pase a semifinales en Indian Wells | Foto: @bnpparibasopen

Allá por 2014, Daria Kasatkina demostraba el porqué estaba llamada a ser el futuro del tenis en Rusia. En su etapa júnior, ganó el torneo de Roland Garros, en el año 2014, demostrando que la tierra es su mejor superficie. En 2015 comenzó su ascenso, conquistando 5 títulos ITF todos sobre tierra batida. En 2020 intenta reencontrar ese juego que le hizo ser top-10.

El primer título

En 2016 continuó con su ascenso, pero comenzó a jugar en otras superficies, al contrario de la tierra batida, como había hecho en 2015. Alcanzó las semifinales en San Petersburgo, en su torneo, demostrando que estaba llamada a hacer grandes cosas. No ganó ningún título, pero fue una temporada muy positiva para ella, demostrando sus buenas expectativas que tenían en ella. El 2017 fue el año de su primer título, sobre la tierra batida de Charleston, derrotando a la futura campeona de Roland Garros ese año, la letona Jelena Ostapenko. La segunda parte no fue tan positiva para ella como la primera, pero seguía dando pasos hacia su explosión definitiva, cosa que sucedería en el próximo año.

Un 2018 con las mejores

El 2018 fue el año de su explosión definitiva, en el cual demostró que estaba dispuesta a luchar con las mejores. Hizo dos finales seguidas, en Dubai y en Indian Wells. En Dubai cayó ante Elina Svitolina, y en Indian Wells ante Naomi Osaka. En Roland Garros, cayó ante la finalista Sloane Stephens, y acto seguido, hizo cuartos de final en Wimbledon, cayendo ante la campeona Angelique Kerber. 

Luego, a final de temporada, ganó el torneo de Moscú, a la tunecina Ons Jabeur en la final. Pero el momento clave llegó en cuartos de final, ante la francesa Alizé Cornet. Restó para no perder, y consiguió darle la vuelta, y de ahí al título. Demostraba que estaba lista para competir contra las mejores.

La decepción en 2019

El año 2019 debía ser el año de su consagración entre las mejores raquetas del mundo. Pero no fue así. Hasta el torneo de Roma, no consiguió encadenar dos victorias seguidas. En la arcilla parisina, perdió ante Mónica Puig, y empezaba a emitir señales bastante preocupantes. La segunda mitad del año no fue mucho mejor, a excepción del torneo de Pekín, donde caería ante Caroline Wozniacki. Cerraba así un año tragico, pasando del top-10 a estar fuera del top-60 en 12 meses.

Un 2020 para volver a soñar

Su saque es un lastre importante, uno de los peores del top-100 de la WTA. A principios de temporada, tras ver que en las primeras semanas no la acompañaban los resultados, dejó de trabajar con Philipp Dehaes, el entrenador que la llevó al éxito de llegar al top-10. Comenzó a trabajar con Carlos Martinez, el cual mejoró el juego de la rusa, pero es un trabajo muy largo. Poco a poco, debe ir recuperando esa confianza en su juego de solidez de fondo, de ser la Muralla Rusa (como la llamó Dehaes). Pero, necesita recuperar la confianza en su juego de fondo, y sobre todo, mejorar su saque, el cual pegó un bajón en estos últimos tiempos. Veremos sí consigue revertir la situación, y en 2020 vemos de nuevo a la Kasatkina que tanto prometía en su etapa júnior y que asaltó el top-10 en 2018.

 

 

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