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Ni el aliento de las tribunas ni la jerarquía del mejor tenista portugués alcanzaron para frenar a Román Burruchaga. El argentino mostró una enorme fortaleza mental, sostuvo un tenis de alto nivel en los momentos decisivos y sumó otra victoria de prestigio para seguir avanzando en Estoril.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Sets |
|---|---|---|---|---|
| N. Borges | 1 | 6 | 3 | 1 |
| R. Burruchaga ✓ | 6 | 4 | 6 | 2 |
El gran momento de Burruchaga no conoce fronteras
Los octavos de final del Millennium Estoril Open 2026 reunía a dos jugadores que atravesaban un gran momento. Uno de ellos era el argentino Román Burruchaga (60°), semifinalista en Umag, que debutó con una trabajada victoria sobre Stan Wawrinka. Del otro lado de la red aparecía el portugués Nuno Borges (48°), quinto sembrado del cuadro y cuartofinalista en Bastad, que superó sin problemas su estreno ante Orlando Luz. No existían enfrentamientos previos entre los protagonistas, lo que generaba mayor incertidumbre en un duelo que pintaba parejo.
El argentino doblega a un Borges impreciso
El partido arrancó de la mejor manera para Román Burruchaga, quien se mostró firme al resto y sacó provecho de los errores del portugués para conseguir una ruptura temprana. Luego, el argentino debió jugar puntos extras en su turno de servicio, aunque no tuvo mayores problemas para ratificar el break. En el tercer game, Borges volvió a mostrarse incómodo en los intercambios de fondo, siguió sumando equivocaciones y cedió nuevamente el saque. Las continuas imprecisiones del jugador luso le facilitaban el trabajo a Burruchaga, que no presentaba fisuras en su tenis.
Recién en el sexto juego, Borges consiguió ganar puntos en la devolución y dispuso de sus primeras bolas de quiebre, pero no pudo sostener el ritmo que impuso el argentino. El desarrollo siguió favoreciendo al sudamericano, que se desenvolvió con solvencia al resto, neutralizó las armas del portugués y concretó otro quiebre para ganar el set por 6-1.
El portugués siembra confianza y fuerza el tercer set
El desarrollo cambió por completo en el segundo set. Borges comenzó a soltarse, encontró mayor precisión con sus golpes y dejó de sufrir en sus juegos de servicio. Burruchaga también mantenía un alto nivel, por lo que el equilibrio dominó los primeros games. Poco a poco, el portugués empezó a imponer el peso de su derecha y tomó la iniciativa en los peloteos, una versión muy distinta a la mostrada en el parcial inicial. Esa evolución se tradujo en un quiebre en el quinto game, aunque la alegría fue efímera: la ansiedad por definir demasiado rápido le jugó una mala pasada y el argentino recuperó el servicio de inmediato.
Pero Borges no perdió la compostura. El portugués volvió a construir los puntos con inteligencia, generó profundidad con la derecha y quebró nuevamente antes de cerrar la manga por 6-4 con un sólido game en blanco.
Burruchaga aprovecha el quiebre y sella la victoria
El capítulo final comenzó con dos jugadores decididos a no conceder terreno. Los primeros games fueron extensos, exigentes y obligaron a ambos a superar momentos de tensión para mantener el servicio. Con el reloj acercándose a las dos horas de partido, el margen de error era prácticamente inexistente. Borges encontraba energía en el aliento constante del público portugués, mientras Burruchaga respondía con serenidad a cada intento de reacción.
Ninguno lograba inclinar la balanza desde la devolución y todo hacía pensar en un cierre mucho más ajustado. Pero el encuentro cambió de golpe: una doble falta del local en el momento menos oportuno le entregó el quiebre al argentino. Ya con el saque en sus manos, Burruchaga mostró toda su determinación, tomó la iniciativa y definió el partido en la red para firmar el 6-3.
