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En exclusiva para Canal Tenis, el peruano habló, entre otras cosas, sobre la importancia de mudarse a Argentina, su equipo de trabajo y las figuras de Juan Pablo Varillas y Luis Horna.
Resultados Challenger Buenos Aires TCA 1
Gonzalo Bueno, un nombre a tener en mente
Nacido en Trujillo, Gonzalo Bueno comenzó a jugar al tenis con tan solo cuatro años. Deslumbró en su etapa juvenil, siendo de los mejores del mundo, y poco a poco está dando sus primeros golpes en el ámbito profesional. Con la ayuda de Juan Pablo Varillas y la recomendación de Luis Horna, se mudó a Argentina y encontró otra realidad, deportivamente hablando. Tiene mucho para ofrecer, desde el juego y la calidad humana. Humilde y siempre bien predispuesto, puede llegar a donde él se lo imagine.
El dejar su país
“Lo decidí cuando fue mi último año de Junior. Más que nada porque sabía que acá tienen otra mentalidad. En Perú no hay muchos entrenadores como acá o muchos jugadores con quien jugar si te quieres insertar en el nivel profesional. Hablé con Horna y Varillas y me dieron muy buenas referencias. Cuando llegué era otro mundo. Un día podía jugar con Schwartzman y al otro día podía jugar con un No.1000 que también entrenaba muy bien”.
Primeros años en Argentina
“Estoy hace un poco más de dos años. Me adapte muy bien. Al principio vivía en la casa de Camilo (Ugo Carabelli) porque su mamá, María, hospedaba jugadores. Es una genia, me hizo sentir como en casa. Vine también con Álvaro (Guillén Meza) y eso me ayudó a no sentirme solo. Es difícil mudarse a los 17 años”.
Sobre su generación de tenistas sudamericanos
“Somos todos casi de la misma edad. Álvaro (Guillén Meza), Lauti (Midón), Dani (Vallejo), Nachito (Buse). Nos conocemos prácticamente desde los once o doce años, tenemos una relación muy buena. Salimos a cenar siempre que coincidimos y no hacemos bromas. Si a uno le va bien y lo ves de cerca, porque no te puede ir como él. Es una competitividad sana, está bueno para seguir creciendo”.
Fonseca y las ATP Finals
“Compartí ahora en el Masters, que fuimos sparring los dos. Vivimos dos semanas de locos. Me gustó mucho las ganas que tienen siempre de mejorar, se fijan hasta en los detalles más finos. Son reales. Tú estabas comiendo y Carlitos (Alcaraz) te decía ‘buen provecho’. Es una persona más. Eso me ayudó mucho para disfrutar el momento y a la hora de encarar los siguientes torneos”.
La figura de Varillas
“Me dice que no hay secretos. La clave es mantenerse ahí, entrenar lo más duro que puedas y dar todo. Es muy bueno tener a Juanpi (Varillas) acá. Salimos a cenar, vivimos cerca y entrenamos físico juntos. Literalmente nos vemos casi todos los días. Después están Nacho (Buse) y los Huertas (Conner y Arklon), que también ayudan para que el tenis peruano crezca”.
Universidad
“La decisión la tomamos con mi familia. Ellos me apoyaron siempre. Lucho (Horna) también me ayudó, principalmente en saber lo que se necesita para llegar a la élite. Él creyó en mí y me dio todas las herramientas para que vaya para adelante. Esa fue la clave. Tuve un montón de ofertas, pero yo estaba convencido de que quería ser profesional. Nunca se me pasó por la cabeza”.
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