Final en el ATP de Metz, un set abajo y bola de break en contra. Alexander Bublik, lejos de buscar la seguridad, decide darle la vuelta a la raqueta y golpear con la parte del mango. Pierde el juego y se lo toma con humor, entre risas. Finalmente, y después de un gran primer parcial, decidido en el desempate, también pierde el torneo, que termina en las manos de Lorenzo Sonego.
“¿Qué quieres que diga? Estamos en la final, está dominando y hace ese movimiento en ese preciso momento. Creo que es realmente inapropiado y debe haber olvidado quién le pagaba. Cuando los jugadores acuden a un torneo, tienen que comportarse de forma digna”, expresaba, contrariado, Julien Boutter, extenista y director del torneo, tras la final. “Juego para mí. Ahora, para mi familia. Si a la gente le gusta, todo está bien. Si no, también está bien. No cambia nada”, alega el jugador kazajo, padre desde hace poco más de dos semanas.
La semana pasada, Bublik consiguió que, durante un instante, los focos del tenis mundial, centrados en Roger Federer, apuntaran hacia él.
En una entrevista para el portal especializado Clay el kazajo ha ido de cara como siempre va, como ha afirmado en reiteradas ocasiones y mostrando su desgana en muchos compromisos, se ha sincerado sobre el origen de su ambivalente, compleja relación con el tenis al que juega por dinero y porque es el deporte que sus padres quisieron que practicara, se ha planteado un horizonte totalmente distinto para su hijo, Vasily, que le ha cambiado la vida ya que ahasta no hace mucho era muy fiestero, pero al que quiere educar siguiendo la línea marcada por sus padres y ha explicado las relaciones con otros tenistas del circuito.
Su relación con el tenis
“Siempre quiero que termine la temporada de tierra batida y jugar en hierba porque odio la tierra, lo confieso, odio esta superficie. Simplemente, no me gusta, pero hoy en día no me importa. Me gusta jugar donde sea. Realmente, lo disfruto. Si es tierra batida, es tierra batida. Al final del día, es mi trabajo y tengo que hacerlo bien”.
La razón por la que juega al tenis
“No, nunca tuve otra opción. Mi padre me dijo que jugara y yo jugué. Mi madre lo apoyó. Nunca se planteó la cuestión de si quería o no. En mi familia era así”.
Su hijo
“Cambié el enfoque en muchas cosas desde que nació mi hijo. Desde que nació, sinceramente, no me importa nada. Sólo me preocupo por él. No quiero que sea tenista. Si veo que es bueno en algo, sí. Él no tiene idea. Yo, ahora, tengo 25 años y me doy cuenta de que hace siete era muy estúpido. Y yo tenía 18 años y ya estaba jugando para ser un tenista top-100. Así que, por supuesto, tienes que decirles a tus hijos qué hacer. Si les das libertad, verás en lo que se convierten”.
Relación con otros tenistas
“No he pasado mucho tiempo ni con Roger ni con Rafa Nadal. Con Zverev me peleé cuando estábamos en categoría junior. Para mí, Djokovic es el más cool, es decir, es relajado, le gusta al público. Defino cool como Gael Monfils. Con Novak, hablamos mucho desde que empezó la COVID. No diría que es cool, tiene 35 años, no puede ser cool a los 35 años. Y es padre de dos hijos. Es un buen caballero, un tenista orgulloso, un padre orgulloso y es excelente para el deporte”.