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Boris Arias comparte sus reflexiones en el torneo del Challenger de Pozoblanco. El tenista boliviano analiza la irregularidad de su temporada, defiende el atractivo del circuito de dobles junto a su compatriota Federico Zeballos y destaca el orgullo que siente al representar a su país.
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El orgullo de Boris Arias al representar a Bolivia
Formando una sólida dupla con Zeballos, Arias celebra el regreso a las rondas finales en la cita cordobesa. El doblista valora el tenis como una profesión privilegiada que le permite recorrer el mundo, respaldado siempre por el apoyo incondicional de su entorno más cercano.
El camino a semifinales y el estilo de vida del circuito
“He tenido una temporada con altibajos, con semanas muy buenas y otras no tanto; de hecho, las últimas semanas tal vez no venía jugando de la mejor manera, pero estoy muy contento de estar en semifinales y más aún con Fede. Disfruto mucho de estar compitiendo. Agradezco a mi novia, que me acompaña bastante y es una de mis mayores motivaciones, igual que mi familia. Viajar y competir es un trabajo privilegiado; conocemos lugares e increíbles países que con ninguna otra profesión descubriríamos. Seguiré haciéndolo hasta que el físico nos dé“.
La defensa del dobles y el sentimiento patrio
“Los doblistas debemos unirnos, apoyarnos y promocionar nuestra modalidad. El doble ofrece puntos completamente diferentes al singles que atraen a cierto público; si se apoya el dobles, puede beneficiar al tenis mundial en general. Por otra parte, jugar la Copa Davis siempre es especial para nosotros. Recuerdo con mucho cariño la victoria que logramos contra Tailandia en La Paz con toda nuestra gente. Llevar el nombre de Bolivia en la espalda es una sensación única. Si pienso en el futuro, me gustaría probar a hacer algo totalmente ajeno al tenis durante un par de meses por vivir la experiencia, aunque sé que a la larga volveré, porque es lo que he hecho toda la vida”.
