El tenista español confesó sus mayores influencias en este deporte, lo que siente cuando juega en la Philippe Chatrier y cómo lo hace para gestionar las emociones en los grandes partidos.
Alcaraz explica la importancia de la autocrítica
En medio de muchas críticas recibidas por su actual estado de forma, algunas de parte de expertos como Mats Wilander, pero también siendo defendido por otros ex jugadores como Gilles Simon o Tim Henman, Carlos Alcaraz concedió una entrevista muy personal para la marca francesa Louis Vuitton, uno de sus principales patrocinadores, donde reveló la gran influencia que ha tenido en su carrera su entrenador de toda la vida, Juan Carlos Ferrero, o su padre, Carlos Alcaraz González.
De este último destacó que nunca se ha inmiscuido más de lo necesario en su trayectoria como tenistas, respetando y separando los límites que existen entre ser padre y entrenador. En declaraciones recogidas por Eurosport, el murciano confesó que muchas veces se mueve por instinto y que, aunque no siempre sea recomendable, es su manera de entender este deporte.
La influencia de Ferrero
«Probablemente gracias a Juan Carlos sea el jugador que soy ahora mismo. Aprendí mucho de él cuando comenzó nuestro trabajo conjunto. Hemos pasado mucho tiempo juntos, viajado mucho, y con ello he aprendido mucho de él como persona y como jugador. Me enseñó la importancia de ser buena persona fuera de la pista. Y que lo que haces fuera de ella tiene un gran reflejo en la cancha. Ya con 16, 17 años empecé a cuidar mucho todo lo de fuera de la pista para ser mejor».
Y de su padre
«Lógicamente, también mi padre, con quien jugaba de pequeño. Su pasión y su vida son el tenis, y eso me transmitió: el jugar al tenis con pasión, con amor, y que podía ser mi vida si lo quería así. Ya con ocho o nueve años yo tenía mi entrenador entre semana y no se metía en medio ni con el grupo que trabajaba. Siempre respetó lo que tenía que ser: la figura de padre. Separar ambos conceptos. Hay muchos que no saben si son padres o entrenadores de tenis. Y estar hablando en casa solo de tenis… la cabeza me explota. Eso mi padre lo hizo muy bien».
La Chatrier
«Es muy bonito jugar en Roland Garros. Es una gran pista, soy un gran aficionado al tenis y he visto muchísimos partidos del torneo jugados en esas pistas. Muchos duelos históricos. Pero no puedo pensarlo cuando juego, porque me entraría el pánico de decir: ‘Madre mía, mira todo lo que hicieron’. No. Simplemente pienso: ‘Quiero ser parte de la historia del tenis, de la historia de este torneo, de esta pista. ¡Vamos a por ello!‘».
La gestión de las emociones
«Cuando siento la presión, en los momentos difíciles de un partido, me digo a mí mismo: ‘Hay que ir a por ello. Tengo que jugar con mi estilo, creer en mí mismo’. Si pierdo, quiero quedarme con la sensación de: ‘Vale, lo he intentado. No se ha podido y y ya está’. Eso me ayuda mucho a gestionarme a mí mismo psicológicamente en los partidos. Tienes que aceptar también cuando no juegas bien, y seguir empujando, seguir intentándolo».
Agresividad e improvisación
«Quiero jugar muy agresivo todo el tiempo. Pienso mucho sobre cómo hacer las cosas, y depende cada partido. Pero me gusta entrar y salir de la pista tan rápido como sea posible. Arrancar fuerte, jugar agresivo, ese es mi estilo. A veces me mueve el instinto. Lo cual creo que no es bueno, porque en ocasiones, en los momentos decisivos, cuando todo está muy ajustado y difícil, me muevo por sensaciones«.
«Y a veces sale bien, y otras, la mayoría, creo que no es demasiado bueno, porque pienso que hay que seguir también una estrategia. Hay un patrón por el que me muevo y que si siento que debo jugar tal cosa, lo hago. Si creo que debo hacer una dejada, la hago. Si creo que debo subir a la red, lo hago. Muchas veces sale bastante bien, pero otras mal. Pero pienso: ‘Bueno, al menos lo intenté. Hice lo que sentía».
Divertirte haciendo lo que haces
«Me divierto. Disfrutarlo es importante, sentir esa satisfacción. No somos máquinas«.