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El tenista español se expresó ante los medios tras verse obligado a retirarse del ATP de Río de Janeiro por culpa de una lesión en uno de sus tobillos producida al comenzar su duelo ante el brasileño Thiago Monteiro.
Alcaraz a la espera de noticias tras su lesión en Río de Janeiro
Suele decirse que las desgracias nunca vienen solas. A la creciente irregularidad en su tenis mostrada en los últimos meses, ahora a Carlos Alcaraz se le suma el peor enemigo de un deportista: las lesiones. El tenista español apenas aguantó un par de juegos en su debut en el ATP de Río de Janeiro, sobre tierra batida, tras doblarse su tobillo derecho en un inoportuno resbalón durante el partido que le enfrentaba al brasileño Thiago Monteiro.
En un primer momento, el murciano trató de seguir jugando, recibiendo primero la atención del fisio del circuito, pero pocos minutos después comprendió que no podía caminar bien y no le quedó otra que despedirse del torneo en el que defendía la final del pasado año. En declaraciones recogidas por el diario AS, el número dos del mundo valoró el estado físico de su tobillo, siendo moderadamente optimista acerca del alcance de la lesión pero quedando todo a expensas de la resonancia magnética que se hará próximamente en tierras brasileñas.
Recordemos que los siguientes pasos de Alcaraz en el circuito son la exhibición frente a Rafa Nadal en Las Vegas (3 de marzo) y los dos primeros Masters 1.000 del año, Indian Wells (6-17 marzo) y Miami (17-31 de marzo).
El momento de la lesión
“Creo que estas cosas pasan, sobre todo en tierra. No fue problema de la pista, me hice daño en un cambio de dirección y eso pasa en este tipo de superficie. Volví al partido para ver si podía seguir o no. Hablé con el fisioterapeuta en la cancha y decidimos juntos que seguiría para ver si mejoraba. No fue así, así que preferimos tener cuidado y retirarnos por precaución”.
El alcance
“Los fisios dijeron que no es grave. Descansaré y mañana me haré las pruebas (una resonancia magnética en Río de Janeiro), pero estuvo mal. Sentí dolor cuando me caí. Pensé que sería difícil continuar. Al final el tobillo aún está caliente. Tiene que enfriarse y tengo que ver las sensaciones para definir mis siguientes movimientos. Tengo que esperar lo que sale en las imágenes y, a partir de ahí, tomar un rumbo u otro. Tengo un poco de dolor todavía y al andar me molesta. Noto el dolor, voy un poco cojo, pero vamos a tomarlo con calma. Voy a recuperarme, descansar y mañana será otro día. Tengo las pruebas y veré qué rumbo elijo”.
