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Alberto Barroso comparte sus sensaciones durante el ITF de Martos en Jaén. El tenista extremeño repasa el gran significado emocional de este torneo en su trayectoria, la recuperación tras una reciente cirugía y el balance de una carrera construida a base de esfuerzo familiar.
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Madurez, regularidad y sueños de Grand Slam en la mente de Alberto Barroso
A sus 30 años, Barroso atraviesa un momento de madurez en el que prioriza la constancia mental que exige el circuito profesional. Aunque vislumbra un futuro prometedor en la modalidad de dobles, mantiene intacto su deseo competitivo en el cuadro individual con metas muy claras antes de su retirada.
Un torneo especial y momento actual
“Para mí Martos es un torneo muy especial; llevo muchos años viniendo y el trato es excepcional. Fui campeón en 2023, me hace mucha ilusión y siempre que puedo está en mi calendario. Cumplí 30 años recientemente y creo que estoy en un buen momento. Este año no he podido jugar mucho por una operación de apendicitis, pero estoy volviendo, me siento muy bien y todavía queda mucho Alberto“.
Balance de su trayectoria profesional
“Si de niño me hubieran dicho que competiría por el mundo con 30 años, diría que era imposible. Un chaval que empezó a los 4 años en un pueblo pequeño de Extremadura, que iba a ser 300 del mundo, jugar con tenistas como Cilic, jugar ATP Challengers, ganar torneos ITF y Challengers de dobles… Estoy aquí gracias al esfuerzo de muchos años de mis padres, mi familia y mis entrenadores. Lo más difícil es que el tenis es solitario; pierdes más que ganas en un año y requiere mucha constancia mental”.
Futuro en dobles y metas por cumplir
“Dedicarme al 100% al dobles es una posibilidad que contemplo, pero creo que sigo muy bien en individuales. Me quedan mínimo dos o tres años buenos a gran nivel individual y, si el día de mañana no va como quiero, me dedicaría más al dobles. Trabajo cada día para cumplir mi sueño de llegar a las previas de los Grand Slam en individual. En dobles, me haría mucha ilusión jugar un Grand Slam con amigos como Carballés, Carreño, Munar o Pedro Martínez“.
