Pádel

Versión 3.0 para Galán y Lebrón

versión Galán Lebrón
Galán y Lebrón conquistan Buenos Aires. Foto: World Pádel Tour

Buenos Aires fue una nueva conquista para Galán y Lebrón dentro del WPT al derrotar en la final a Belasteguín y Coello mediante un 7-6(4), 6-2.

Cuadro del torneo

Resultados del torneo

La temporada de pádel se encuentra en sus postrimerías y es momento de que distintos factores jueguen también su papel. Por ejemplo, las piernas pueden empezar a fallar por la carga de partidos. O quizás la cabeza podría verse tentada a bajar un punto su concentración por haber alcanzado el objetivo de terminar el año en lo más alto del ranking. Nada más lejos de la realidad. Alejandro Galán y Juan Lebrón mantienen intacta su voracidad y han dominado el masters de Buenos Aires sin ceder un solo set y alcanzando un nivel de juego excelso.

Durante una fase de la temporada dio la sensación de que este podría ser un año abierto, o por lo menos uno en el que su reinado sería más discutido, y es ahí cuando se han encargado de cerrar todas las puertas a sus perseguidores. Su final fue de nuevo una pintura, y además fue diferente a las formas a las que nos tienen acostumbrados. La pareja número uno está entrando en una nueva fase, en su época de madurez.

Saben sufrir

El primer set resultó en una preciosa batalla llena de alternativas. Belasteguín comenzaba el partido muy activo y Coello le acompañó estando muy preciso cada vez que tenía la oportunidad de definir. En un juego en el que Alejandro Galán extrañamente falló tres pelotas consecutivas consiguieron el “break”. El de Pehuajó comenzó sentando cátedra en una plaza que le adora. Mención especial para el curso de bajadas de pared al centro de la pista que impartió al comienzo del partido, además de estar muy certero en la volea paralela encontrando siempre los últimos centímetros de pista.

Sin embargo, los líderes de la temporada no quisieron dar más margen y en un juego lleno de bolas imposibles devolvieron la ruptura. Galán superaba su mal rato y el revés de Juan Lebrón comenzaba a carburar. Fue ese el momento en el que el partido estuvo más igualado, Coello seguía haciéndose grande en la red y lucía pegada en cuanto podía. Así se llegó al 5-4 a favor de la pareja hispano-argentina, para ponerse con un 15-40 que suponían tres pelotas de set. Belasteguín erró dos veces, Galán definió después. Sacaron adelante la papeleta, resoplaba Alejandro. En la muerte súbita el guion cambió. Decidieron aplicar mucha calma. Pegando poco, en vista de que Coello había llegado con suficiencia a varios remates durante el set. Jugaron un padel inteligente, rápido, tirando mucha chiquita para empezar a dar pasitos y llevar siempre la iniciativa del tie-break.

La prodigiosa mano de Lebrón suele imponerse en estos guiones y así fue de nuevo. Cuando uno piensa en Juan Lebrón lo primero que le puede venir a la mente es su extraordinaria pegada. Sin desmerecer el talento y la fuerza que tiene para hacer volar la pelota, da la sensación de que disfruta todavía más de su pádel cuando los partidos le piden jugar más fino. Es ahí cuando comienza a inventar, encuentra ángulos, engaña, sorprende, siempre apoyado en un revés que no tiene parangón. Llega un punto en el que si se siente con mano y confianza no se le puede parar. Una delicia visual.

Carpetazo en el segundo set

Continuó el guión en el segundo set y rápido se pudo ver que el partido era cuestión de minutos. Belasteguín y Coello se vinieron abajo, alternaron errores y aciertos, y es sabido lo que ocurre cuando tienes cinco minutos imprecisos frente a los número uno. Arrollaron, pero esta vez no a base de golpes (tan solo intentaron 7 remates en el segundo set), sino en base a una estrategia fría y minuciosa que consistía en jugar muchas pelotas por abajo, evitar a Arturo por arriba, a quien no se le recuerdan apenas intentos en todo el set, y en jugar corto y “finito”. Ni siquiera Galán se animó con la violenta víbora que le caracteriza. Un padel muy maduro, inteligente y controlado, donde también demuestran saber desenvolverse estos dos virtuosos. Tres errores no forzados en toda la segunda manga para terminar el partido con un 7-6 (4), 6-2.

Ni rastro de malos gestos, malas caras o nervios que en alguna ocasión les han llevado a salirse de los partidos. Si a la apisonadora que resultan ser habitualmente consiguen sumarle esta versión sosegada y madura, no se sabe hasta cuándo dominarán el circuito. Apostar en contra no parece lo más sensato. Estamos ante la siguiente actualización de lo que ya era una máquina de ganar. Ya son nueve títulos y mientras otras parejas se debaten entre dudas y cansancio, ellos van a otra cosa. El circuito del pádel necesita hacerse muchas preguntas para encontrar respuestas ante estas dos bestias que no dejan de mejorar. A la espera de la próxima actualización, la fase de madurez ya está aquí.

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Sobre el autor

Mario Rodiño

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