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Vekic: “Los dos últimos años han sido realmente fantásticos”



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Vekic durante el reciente Open de Australia | Foto: zimbio.com

La tenista croata, actual número 24 del mundo, repasó en Behind The Racquet sus duros inicios en el deporte de la raqueta, relacionados con la enorme presión con la que tuvo que lidiar y que incluso le hizo dudar si realmente conseguiría hacerse un hueco en este deporte. 

Llegar a ser deportista de élite conlleva muchos sacrificios y sólo una minoría tiene la fortuna de conseguir llegar a serlo. Donna Vekic tampoco lo tuvo nada fácil para llegar a lo que es ahora, una de las tenistas con más proyección en el circuito femenino. A sus 24 años, la croata disfruta del período de mayor consolidación y madurez en su carrera pero no siempre fue así.

Sus inicios, tal como lo refleja en el portal exclusivo para tenistas Behind The Racquet, no resultaron nada sencillos. Las grandes expectativas que se cernieron sobre ella cuando apenas era una cría casi acaban con su pasión por el tenis. Afortunadamente, su entorno, capitalizado en la figura de Torben Beltz, su entrenador actual, la ayudó a dejar atrás todas esas dudas y miedos, comprensibles, por otra parte, a tan temprana edad.

Pinitos como gimnasta

Comencé a jugar al tenis a los seis años, pero desde los cuatro hasta ese momento practiqué gimnasia. Es uno de mis deportes favoritos, siempre lo veo en la televisión cada vez que puedo. Cuando empecé con eso no tenía como objetivo dedicarme a ello de mayor pero poco a poco fui mejorando hasta que me dijeron que tenía que dejarlo por ser demasiado alta. Ahora miro hacia atrás y puedo decir que fue lo correcto“.

Decantarse por el tenis

A medida de que el verano iba acercándose, mis padres me animaban a intentan otra cosa. Entonces, pensé: ¿Por qué no el tenis? Desde el primer día que empecé siempre he dado el máximo. Recuerdo doblarme el tobillo al principio pero, aun así, seguir muy metida en ello. Quizá una de las razones por las que me gustaba tanto el tenis de pequeña era porque soy muy competitiva. Odio perder y necesito ganar, realmente amo el tenis. No hay nada como jugar un partido en horario nocturno, como en los Grand Slams, por ejemplo. Pienso en ello todo el día, desde que me levanto hasta que me acuesto  y lo primero que suelo hacer cuando regreso al hotel es poner la televisión y ver algún partido”.

Dificultades en los inicios a causa de la presión

Recuerdo con claridad una de mis peores rachas de derrotas. Tenía 16 años y acababa de perder mi séptimo partido consecutivo. Obviamente, eso tenía un efecto en el ránking y la cantidad de torneos en los que podía jugar se redujo drásticamente. Ya no podía jugar semana tras semana e intentar conseguir una victoria para acabar con esta mala racha. En Indian Wells logré ganar ese primer partido después de tanto tiempo y me sentí aliviada. En situaciones como esta te preguntas a ti misma si realmente tienes lo necesario para triunfar“.

Tenía 16 años y ya me encontraba entre las cien mejores del mundo. Gané mi primer torneo WTA un año más tarde. Fue entonces cuando la presión comenzó a afectarme seriamente. Todo el mundo esperaba que siguiera ganando, algo que es imposible en una edad así. Mucha de esa presión provenía de los medios de comunicación. Recuerdo un artículo de uno de ellos en el que me llamaron ‘turista’ durante un torneo. Siempre he tratado de no prestar demasiada atención a esto pero sabes que, aunque no quieras, tarde o temprano acabas oyendo lo que la gente dice de ti”.

Por aquel entonces, yo continuaba trabajando duro y haciendo todo de la manera correcta, pero no terminaba de plasmarlo en los partidos. Finalmente, tuve que admitir que no estaba disfrutando del tenis. Afortunadamente, las cosas han cambiado mucho desde entonces. Ahora estoy entre las 20 mejores del mundo. He madurado mucho, ya tengo más experiencia. No creo que todo se deba simplemente a trabajar duro, creo que está más relacionado con ser más inteligente“.

Agradecida a su equipo técnico

Los dos últimos años han sido realmente fantásticos, me siento muy afortunada. Tanto mi entrenador, Torben Beltz, como mi preparador físico, Zlatko Novkovic, me han ayudado mucho. No sé lo que haría sin ellos. Nos llevamos tan bien que estoy deseando de volver a jugar sólo para volver a verlos y estar con ellos. Torben (Beltz) siempre es muy optimista, lo cual es muy importante para mí. Gracias a él, he encontrado un equilibrio personal y profesional”.

Relaciones con el resto de jugadoras

Me considero una persona muy sociable y simpática. Muchas veces cuando se supone que tendría que estar mi habitación sola, acabo cenando con mi equipo o algunos amigos. Me llevo bastante bien con la mayoría de las jugadoras del circuito, especialmente con María Sakkari, una de mis mejores amigas. Nunca es fácil jugar con alguien con el que te llevas tan bien aunque lo he tenido que hacer bastante en los últimos tiempos. Es terrible porque ambas nos llevamos muy bien pero también queremos ganar el partido por encima de todo. Lo peor es que ella sabe perfectamente cada uno de mis movimientos y viceversa. Cada vez que juego contra ella no paro de pensar en que se acabe el partido lo antes posible. Trato de no pensar demasiado en ello cada vez que juego contra una amiga porque sé que la que pierda acabará pagando la cena”.

Consejos a las futuras generaciones

Ser positiva, no darle demasiadas vueltas al asunto y enfocarlo todo a largo plazo. Hay veces en las que yo misma me veo queriendo conseguir algo demasiado rápido y ese no es el camino. Es duro pero para eso necesitas a la gente adecuada a tu alrededor. No todo el mundo puede hacerlo, por eso el tenis es un deporte tan duro“. 

 

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