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El tenista estadounidense superó (7-6, 6-4) al checo Jiri Lehecka y sacó un boleto sin escalas a los cuartos de final del ATP 250 de Stuttgart. El No.12 del ranking se medirá a Lorenzo Musetti en la siguiente instancia.
Después de caer en la tercera ronda de Roland Garros, Frances Tiafoe inauguraba una nueva gira sobre césped, esta vez en Alemania. Debido a su condición de tercer preclasificado, el oriundo de Maryland iniciaba directo en la segunda ronda, donde debía enfrentar a Jiri Lehecka. El checo venía con un ritmo más aceitado, ya que, en la instancia inicial, venció a Marcos Girón en tres mangas.
Tiafoe arranca con el pie derecho
Siendo fiel a esta superficie, los primeros juegos iban a ser poco disputados. De hecho, en los tres iniciales, ninguno pudo ganar un punto en servicio ajeno. Ambos buscaban lo mismo, dominar con su saque y acortar rápidamente los puntos. Tiafoe se encontraba muy fino con su servicio, cediendo tan solo un punto de diez posibles. De esta manera, se adelantaba 3-2 en el primer set, que aún no tenía quiebres. En el octavo game, Lehecka aprovecho algunos errores del estadounidense, y generó el primer break point del partido. Tiafoe reacciono, y con dos saques ganadores, se hizo de un juego crucial para ponerse 5-4. A partir de ahí, no lograron sacarse diferencias y mandaron el primer set al tie-break. El estadounidense fue más preciso en los detalles y salió ileso del desempate, adjudicándoselo por 7-6(7-2).
Avanza Frances
El segundo iba a ser bastante similar, con ambos haciéndose fuertes con sus servicios, ganando casi el 85% de puntos con sus primeros saques. Hasta el octavo game, no ocurrió nada trascendente, de hecho, no se pudieron sacar diferencias. Sin embargo, ahí fue donde Tiafoe sorprendió y consiguió un quiebre bastante importante para ponerse 5-4. Pese a que su rival estaba sirviendo para llevarse el partido, Lehecka no dejo de luchar y generó dos bolas de quiebre, que iban a ser rescatadas por el americano. Tiafoe sabía que este era el momento para cerrar el partido, porque se le podía liar si el checo lograba la rotura. Finalmente, con un tremendo saque, el estadounidense sello el triunfo por 7-6 y 6-4.
