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Con apenas 18 años, Lilli Tagger firmó la victoria más importante de su carrera al derribar a Barbora Krejcikova en una semifinal memorable y clasificarse por segunda vez a una final WTA.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Sets |
|---|---|---|---|---|
| L. Tagger ✓ | 6 | 6 | 7 | 2 |
| B. Krejcikova | 7 | 3 | 6 | 1 |
Tagger derrumba a una bicampeona de Grand Slam
Barbora Krejcikova (26°) buscaba confirmar su gran presente cuando se enfrentaba a Lilli Tagger (74°) por un lugar en la final del WTA 250 de Praga. La checa, segunda preclasificada, llegaba como la gran favorita después de conquistar el título en Atenas, alcanzar la final en Hertogenbosch y meterse en los octavos de final de Wimbledon. Además, arrastraba una racha de ocho victorias consecutivas sobre cemento, todas con apenas un set cedido.
Enfrente estaba una de las grandes revelaciones de la temporada. Con solo 18 años, Tagger continuaba sorprendiendo con un tenis de enorme proyección y un elegante revés a una mano, una rareza en el circuito femenino. Tras superar con autoridad todos sus compromisos en Praga, la joven austríaca buscaba dar el golpe ante la dos veces campeona de Grand Slam y acceder a una nueva final WTA.
La checa apela a su experiencia en el desempate
El encuentro abrió con una sucesión de intercambios de enorme calidad. Krejcikova y Tagger se disputaban cada centímetro de la pista con un tenis limpio, profundo y sin concesiones. La austríaca fue la primera en encontrar una fisura. En el quinto game ensanchó la cancha con su derecha, llevó a la checa al límite y aprovechó una doble falta para tomar la delantera. Luego, Tagger confirmó el quiebre sin sobresaltos y comenzó a transmitir la sensación de que el set tenía dirección. Sin embargo, los grandes competidores rara vez desaparecen antes de tiempo.
Krejcikova elevó el nivel justo cuando más lo necesitaba, castigó desde la devolución y borró la desventaja cuando su oponente ya acariciaba el parcial. El desenlace desembocó en un tiebreak cargado de tensión, donde la checa administró mejor los momentos decisivos y terminó apropiándose del primer set.
La austríaca ajusta sus herramientas y gana el segundo set
El segundo parcial mantuvo la misma intensidad del primero. Ninguna concedía demasiado con el servicio y los juegos transcurrían sin fisuras, aunque la sensación era distinta: Tagger empezaba a jugar con mayor convicción. Su revés aún no encontraba el protagonismo habitual, pero la derecha comenzaba a abrirle caminos una y otra vez. Krejcikova seguía sosteniendo un tenis de enorme consistencia, hasta que el sexto game quebró esa estabilidad. La austríaca aumentó la presión, empujó a la checa al límite y volvió a encontrar una doble falta que le abrió la puerta del quiebre.
Esta vez no hubo titubeos. Tagger confirmó la ventaja con un turno de saque impecable, tomó distancia en el marcador y, a diferencia del primer set, gestionó el momento con una serenidad admirable para cerrar el parcial por 6-3.
Tagger impone su desparpajo en el tiebreak decisivo
El último capítulo comenzó con una declaración de intenciones. Tagger dejó de esperar el error ajeno y empezó a escribir el partido con su derecha. El quiebre llegó de inmediato y, con él, la sensación de que la semifinal podía tomar un rumbo inesperado. Krejcikova acusaba el desgaste; cada desplazamiento parecía costarle un poco más que el anterior. Pero la experiencia tiene una virtud que no aparece en las estadísticas: sabe reconocer cuándo todavía queda una oportunidad. La checa encontró ese resquicio, recuperó el servicio y volvió a colocar el partido sobre una cuerda floja.
A partir de ahí, todo fue una cuestión de nervios. Cuatro bolas de quiebre escaparon de las manos de Tagger. Los juegos se estiraban. El reloj seguía corriendo. Y la final continuaba sin dueña. La única salida posible era un nuevo tie-break. Allí, la juventud dejó de ser inexperiencia para convertirse en coraje. Tagger abrazó el riesgo, golpeó sin vacilar y derribó la última resistencia de Krejcikova para abrirse paso hacia la final.
