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Aryna Sabalenka dejó atrás un estreno cargado de altibajos y derrotó a la japonesa Moyuka Uchijima en sets corridos. La número uno del mundo resolvió el desafío con jerarquía, lejos de la versión dominante que acostumbra mostrar sobre cemento.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Sets |
|---|---|---|---|
| A. Sabalenka ✓ | 6 | 6 | 2 |
| M. Uchijima | 3 | 3 | 0 |
Sabalenka ordena el caos y sigue su camino
Aryna Sabalenka llegaba al National Bank Open con una cuenta pendiente. Desde la conquista del Miami Open, la número uno del mundo no había conseguido volver a una final, una sequía poco habitual para una jugadora acostumbrada a dominar el circuito. Toronto aparecía como el escenario ideal para reencontrarse con esas sensaciones, aunque el historial tampoco jugaba completamente a su favor, ya que nunca había logrado superar las semifinales del certamen canadiense.
Respaldada por tres títulos en la temporada y un impactante registro de 23 victorias y apenas una derrota sobre pista dura, la bielorrusa debutaba frente a la japonesa Moyuka Uchijima, surgida de la clasificación y vencedora de Cristina Bucsa en la ronda inicial. El único antecedente entre ambas había sido en Roland Garros 2024, con triunfo de Sabalenka por 6-2 y 6-2.
La bielorrusa toma ventaja en un primer set de altibajos
La primera manga expuso dos versiones muy distintas de Aryna Sabalenka. Durante los compases iniciales, la bielorrusa lució inusualmente errática, incapaz de controlar la profundidad de sus impactos y vulnerable con el servicio, situación que Uchijima aprovechó para adelantarse rápidamente en el marcador. No obstante, la japonesa no consiguió sostener ese dominio. Un quiebre recuperado en el cuarto juego revitalizó a la líder del ranking, que comenzó a apropiarse del ritmo mediante una mayor agresividad y un control mucho más preciso de los intercambios. Aun sin desplegar su tenis más brillante, Sabalenka administró la diferencia con autoridad y se llevó el parcial por 6-3.
Sabalenka pone una marcha más y liquida el encuentro
La segunda manga tampoco encontró a una Sabalenka dominante, pero sí a una competidora capaz de resolver los momentos decisivos. El servicio dejó de ser una garantía para ambas y los quiebres se sucedieron con frecuencia durante el arranque. Cada vez que la japonesa insinuaba una reacción, la número uno encontraba una aceleración oportuna para recuperar el control. Después de otro intercambio de rupturas, la bielorrusa logró consolidar una ventaja de 4-2 y, desde ese momento, condujo el desarrollo con mucha mayor serenidad. Sin necesidad de apelar a su mejor tenis, Sabalenka terminó firmando el triunfo con un nuevo 6-3.
