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Juan Manuel Cerúndolo nunca logró descifrar el tenis de un Casper Ruud intratable. El noruego dictó el compás del encuentro, firmó una exhibición sobre el cemento canadiense y se cobró revancha con un contundente 6-1 y 6-2.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Sets |
|---|---|---|---|
| C. Ruud ✓ | 6 | 6 | 2 |
| J. Cerúndolo | 1 | 2 | 0 |
Ruud pulveriza a Juanma Cerúndolo en Montreal
Juan Manuel Cerúndolo (50°) afrontaba un nuevo desafío de jerarquía en el Masters 1000 de Montreal. Tras un sólido estreno frente al serbio Hamad Medjedovic, el argentino se medía en la segunda ronda con Casper Ruud (13°), ex número dos del mundo y noveno cabeza de serie. El antecedente más reciente favorecía al zurdo sudamericano, que apenas unas semanas atrás había sorprendido al noruego en el ATP de Gstaad. Además, Cerúndolo también se había impuesto en el otro enfrentamiento entre ambos, por lo que llegaba con una ventaja de 2-0 en el historial. Ruud reaparecía en el circuito justamente después de aquella caída ante el argentino.
El noruego se apodera de las riendas
La primera manga fue un auténtico ejercicio de autoridad por parte de Ruud. El noruego impuso un ritmo muy alto desde el fondo, encadenó ocho de los nueve puntos iniciales y quebró el servicio de Cerúndolo con rapidez. La diferencia continuó ampliándose gracias a la solidez del escandinavo y a las imprecisiones del argentino, que volvió a ceder el saque tras una serie de errores consecutivos. Sin permitir oportunidades de reacción, el ex número dos del mundo gestionó cada pasaje con absoluta jerarquía y se adjudicó el parcial por 6-1.
Ruud destruye los planes de Cerúndolo
La segunda manga comenzó exactamente donde había terminado la primera. Ruud salió decidido a monopolizar el ritmo del partido, quebró de entrada y consolidó la diferencia con un turno de saque impecable. La agresividad del noruego condicionaba cada decisión de Cerúndolo, que apenas encontraba espacios para desarrollar su juego. En el quinto game, el ex número dos del mundo volvió a castigar desde la devolución, generó amplitud en los intercambios y firmó una nueva ruptura que prácticamente sentenció el desenlace. Con autoridad, precisión y una derecha que marcó diferencias durante toda la tarde, Ruud sentenció el encuentro con un inapelable 6-2.
