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Holger Rune sobrevive a una verdadera batalla frente al kazajo Alexander Bublik en tres mangas (6-1, 4-6, 7-6(9)) en su duelo por la segunda ronda del Mutua Madrid Open. El danés enfrentará a Alejandro Davidovich en la siguiente instancia.
Interesante duelo de estilos en este cruce del Mutua Madrid Open. Holger Rune quería comenzar con el pie derecho su andar en el certamen madrileño, llegando inmediatamente después de consagrarse campeón en Múnich. El desafío de su debut era enfrentar al impredecible Alexander Bublik, siempre crítico con la tierra batida, pero que tiene el talento necesario como para pelearle de igual a igual a cualquiera. En su debut, el kazajo había vencido al colombiano Daniel Galán en tres mangas.
Un set por lado
Mucha intensidad en el partido desde el inicio, con un Rune que parecía tomar la iniciativa con un primer break, pero Bublik sacaba unas devoluciones muy buenas para recuperar la rotura de manera inmediata. A pesar de que rápidamente igualaba la historia, el kazajo no se hallaba con su saque, sufriendo cada turno, y más aún con los restos profundos del danés, que estaba mucho más suelto que su rival. De ese 2-0 y 2-1, llegaron otros dos quiebres consecutivos para Holger, que llegaba a colocarse 5-1 en el marcador, sacando una diferencia mucho más amplia de lo imaginado. Sólido, sin errores, Rune sellaba esta primera manga por 6-1.
Por la habiutal personalidad de Alexander, además de cómo le estaba costando el partido, todo parecía indicar que el final iba a llegar rápido. Sin embargo, el servicio le comenzó a correr, jugando la mayoría de los puntos con su primero, y poniendo en aprietos a un Rune que empezaba a demostrar cierta frustración. Luego de un break por lado, el danés iba a cometer algunos errores inesperados en un momento clave, dejándole la puerta abierta a ataque de un Bublik mucho más enfocado. El kazajo se quedaría con este segundo set por 6-4, plantando un panorama impensado unos pocos juegos atrás.
Un increíble tercer set
El partido se tornaba en un clima de batalla, con un Rune visiblemente tenso, y un Bublik que estaba dispuesto a batallar para dar la sorpresa final. Los games avanzaban rápido, sin demasiado ritmo, a puros tiros ganadores o errores no forzados. La tensión era palpable en ambos jugadores, y también en el ambiente, porque todo tenía que definirse por detalles. La definición tenía que ser mediante tiebreak. Allí, batalla absoluta, con puntos de alto voltaje y un nivelazo de ambos. El kazajo seguía haciendo mucho daño con el saque abierto. Rune tendría tres match points, que no podría concretar, cuando llegaba ahora un punto de partido para Sascha, también salvado por el saque del danés. En el 9-9, una doble falta de Bublik, y luego un ace de segundo saque para Rune, estampaban el resultado definitorio en favor de Holger.
