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Andrey Rublev expresó cómo cambió su mirada desde sus primeros pasos en el circuito hasta convertirse en un jugador consolidado, con una mentalidad mucho más ambiciosa.
Rublev y una confesión que retrata su evolución
El recorrido de Andrey Rublev por el circuito ATP también puede medirse a través de la manera en la que fue modificando sus objetivos. El ruso, que irrumpió muy joven entre los mejores y debió atravesar las distintas etapas del profesionalismo antes de establecerse en la élite, recordó cómo afrontaba sus primeras oportunidades en los grandes torneos. En aquel momento, lejos de sentirse parte del escenario, entendía cada participación como una posibilidad que debía aprovechar para demostrar que merecía estar allí.
Con el paso de los años, esa percepción fue cambiando. Rublev consiguió consolidarse en el circuito, acumular títulos y competir de manera habitual contra los principales nombres del tenis mundial. Esa evolución también transformó sus prioridades: ya no se trata únicamente de conseguir una victoria o avanzar algunas rondas, sino de encontrar las herramientas que le permitan pelear de manera sostenida por los grandes objetivos.
En ese sentido, el propio Rublev trazó una diferencia muy clara entre aquel jugador que llegaba a los torneos como invitado, alternante o desde la clasificación y el tenista que hoy sabe que tiene asegurado su lugar en los cuadros.
Los primeros pasos en el circuito grande
“Cuando tenía esa edad, quizá era un poco más arrogante, así que ni siquiera prestaba atención a si me recibían bien o no. Lo único que pensaba en ese momento era que tenía que trabajar mucho… Pensaba: ‘Estoy aquí porque me dieron una invitación, entré como alternante o estoy jugando la fase de clasificación’. Solo pensaba que tenía que trabajar muy duro porque simplemente era un invitado que estaba aquí esa semana por casualidad. Todavía no era un jugador. Necesitaba trabajar para ganarme mi lugar y estar allí”.
Un salto de calidad
“Ahora es diferente porque sé que me he ganado mi lugar aquí. No soy el No. 400, 300 o 200 del mundo y no sé si voy a entrar en un torneo, si voy a pasar la fase de clasificación o si voy a entrar como alternante. Ahora sé que tengo mi lugar porque sé que estoy en todos los torneos“.
“Ahora se trata más de las cosas que necesito mejorar para poder competir por títulos, no solo de estar aquí como un jugador que puede ganar uno o dos partidos. Quiero poder seguir siendo competitivo con los mejores jugadores. Quiero poder luchar contra ellos, luchar por títulos, no solo jugar aquí”.
