En la antesala de la Batalla de los Sexos, Emma Raducanu aportó su mirada desde la experiencia y explicó las diferencias entre el tenis masculino y femenino. Para la británica, se trata de un evento irrelevante desde lo deportivo, pero atractivo para el espectáculo.
Raducanu analiza la Batalla de los Sexos
El tenis mundial vuelve a poner el foco en Dubái con una moderna edición de la Batalla de los Sexos, la exhibición entre la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, y el imprevisible Nick Kyrgios que revive un formato cargado de expectativas y debate. Con reglas adaptadas, como un solo saque por jugador, y la sombra del histórico duelo de 1973, el choque ha generado tanta curiosidad como interrogantes entre jugadores y aficionados. En ese contexto, Emma Raducanu aportó su mirada desde la experiencia de haber compartido pista con Carlos Alcaraz, ofreciendo una perspectiva personal sobre las diferencias entre el juego masculino y femenino.
La británica aporta su mirada desde la experiencia
“Quiero ver si van a ir al máximo. No creo que lo vea en directo, seguramente veré el resumen. Yo creo que nadie se apuntaría a algo así, la verdad. Aunque sería divertido para el público”.
“No estuve mucho rato, pero peloteé con Carlos en Nueva York, y el impacto de su bola… Sientes que tampoco se está esforzando mucho, pero en el cordaje se sentía durísimo”.
“Comparado con cómo le pega una mujer es muy duro, incluso aunque ellas jueguen muy plano, con la excepción de Iga (Swiatek), que suele liftarla mucho más. Y hay algunas excepciones más, pero por ejemplo, la bola de Aryna Sabalenka se siente dura. Pero creo que la dureza (de los chicos) y su fuerza en ciertas posiciones (es muy distinta). Crees que has pegado un buen golpe y ellos dan un paso extra, te la devuelven y generan un impacto mayor y usan tu ritmo para contrarrestarlo. Eso, y el servicio”.
