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Carlos Alcaraz ya está donde pocos tenistas han llegado. A sus 22 años acumula seis Grand Slams —dos US Open, dos Wimbledon y dos Roland Garros—, ha sido número uno del mundo en dos ocasiones y suele copar la primera posición en las principales casas de apuestas que ofrecen Betano bono de bienvenida incluido para los nuevos usuarios que quieran apostar por él.
Los números lo sitúan en la órbita de los grandes, incluso por delante de donde estaba Rafael Nadal a su misma edad. La cuestión es, ¿qué le falta para convertirse en el “nuevo Nadal”?
Los números dicen una cosa, la historia otra
A los 22 años, Nadal tenía cinco Grand Slams: cuatro Roland Garros consecutivos y un Wimbledon. También sumaba alrededor de 30 títulos ATP, un oro olímpico en Pekín 2008 y acababa de convertirse en número uno del mundo por primera vez. Alcaraz, a la misma edad, supera a Nadal en Grand Slams con sus seis títulos, aunque tiene menos torneos en total —unos 24 títulos ATP— y todavía no ha pisado un podio olímpico.
La comparación en bruto favorece al murciano, pero no hay que obviar los matices. Nadal con 22 años ya era “el” jugador de tierra batida. Cuatro Roland Garros seguidos sin perder una final creaban una sensación de imbatibilidad que nadie cuestionaba. Alcaraz ha ganado París dos veces y Wimbledon otras dos, pero aún no existe ese dominio prolongado sobre un mismo torneo que convierta su presencia en una sentencia anticipada.
La continuidad que aún debe demostrar
Entre 2005 y 2008, Nadal encadenó cuatro temporadas con títulos grandes cada año, casi sin bajones, salvo alguna lesión puntual. Alcaraz ya ha sido número uno en dos ocasiones, ha ganado Slams en tres temporadas distintas y su juego es más completo y variado que el de Nadal a su edad. Pero todavía debe demostrar que puede sostener ese nivel durante seis, ocho, diez años seguidos, como hizo el balear.
Dentro de la pista, la joven promesa todavía no ha construido rivalidades épicas como sí lo hizo Nadal frente a figuras como Federer y Djokovic. Su estilo también es diferente: más agresivo, más imprevisible, con recursos en la red y un drop shot que se ha convertido en su sello personal. Aunque parecerse al mallorquín tiene más que ver con convertirse en el enemigo a batir y mantener esa condición durante años que con el juego o los títulos acumulados.
El mito se construye con tiempo
A los 22 años, Alcaraz no va por detrás en títulos grandes. Incluso supera a Nadal en Grand Slams. Pero para ser “el nuevo Nadal” necesita encadenar muchos años en la cima, adueñarse de un terreno hasta hacerlo suyo —como Nadal hizo con Roland Garros— y construir una narrativa de resiliencia y dominio que trascienda las estadísticas.
Alcaraz tiene el talento para llegar ahí. Ahora es cuestión de tiempo que los éxitos lleguen, las grandes figuras del tenis den paso a una nueva generación de deportistas y España vuelva a dominar la pista, aunque algunas voces se empeñen en echar por tierra el trabajo del palmareño por esa supuesta “falta de compromiso” que los medios achacan a la edad.
