Jessica Bouzas se despidió a la primera de cambio en el WTA de Hobart. La española tuvo en frente a una joven Taylah Preston que dio el máximo y supo aprovechar sus oportunidades para llevarse la victoria.
Duro golpe para Bouzas en su debut en Hobart
Jessica Bouzas (40°) aterrizó en el WTA 250 de Hobart después de su participación en la United Cup, donde consiguió la mejor victoria de su carrera ante la número tres del mundo, Coco Gauff. La tenista española buscaba afinar su tenis para llegar en plena forma al primer Grand Slam de la temporada y para eso debía hacer un buen papel en Hobart. Su rival de turno en la primera ronda era la joven australiana Taylah Preston (204°), quien recibió una wild card como jugadora local. Bouzas, quinta preclasificada del cuadro, se perfilaba como la favorita del encuentro, pero ser visitante siempre tiene una dificultad adicional.
La oleada de quiebres cae del lado de la australiana
La balanza se inclinó rápidamente del lado de la jugadora local, quien sacó provecho de sus condiciones para doblegar a la española y firmar un quiebre inmediato. Sin embargo, Bouzas supo reaccionar en el tercer juego, imponiendo sus virtudes desde el fondo para recuperar el saque. De igual manera, Preston volvió a lucirse en la devolución, concretando un nuevo quiebre a su favor. Más allá de las dificultades establecidas por su rival, la española mostró su garra competitiva para recuperarse de tres rupturas. Aún así, la australiana sacó provecho de su frescura y logró llevarse el primer set con un trabajado 6-4.
Bouzas desperdicia la ventaja y Preston se queda con la victoria
La segunda manga arrancó cuesta arriba para Bouzas, viéndose superada por una Preston intratable y perdiendo el servicio en el segundo juego. Obligada a tomar la iniciativa, la española presentó un tenis agresivo en el siguiente game, generando múltiples chances de break hasta fracturar el saque de su rival. Sin embargo, la australiana se desenvolvió con solvencia en el cuarto juego y logró superar la contención de Bouzas para firmar un nuevo quiebre. La española tuvo su punto alto a partir del octavo game, apoderándose de las riendas del partido y firmando dos rupturas consecutivas para tomar la delantera.
Cuando servía para el set, Bouzas perdió consistencia en los intercambios y permitió que Preston se lance al ataque para forzar el desempate. En el tiebreak, la joven australiana hizo uso de sus cualidades, opacando el tenis de la española para adueñarse del triunfo en sets corridos.
