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Lucas Poullain hizo valer su experiencia para conquistar el título en el ENKA Open. El jugador francés se recompuso tras ceder el primer set y terminó imponiéndose en tres mangas sobre el ruso Ilia Simakin.
Cuadro ATP Challenger Estambul Enka Open 2026
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Sets |
|---|---|---|---|---|
| L. Poullain ✓ | 5 | 6 | 6 | 2 |
| I. Simakin | 7 | 2 | 3 | 1 |
Poullain se consagra en territorio turco
La última ronda del ATP Challenger Estambul Enka reunía a Lucas Poullain e Ilian Simakin, quienes se cruzaban por primera vez en el circuito. El francés llegaba en plena forma a la definición del torneo tras un recorrido brillante, que ratificó con una paliza ante Gijs Brouwer en las semifinales. Por su parte, el jugador ruso de 22 años, séptimo preclasificado del cuadro, debió atravesar un camino un poco más complejo y se metió en la final luego de superar en dos tiebreaks a Antoine Ghibaudo. Además, Simakin buscaba su segunda conquista en la temporada tras lo hecho en Phan Thiet, mientras que Poullain ansiaba con alzar su primer título a los 30 años.
Simakin encuentra la ruptura antes del tiebreak
La final comenzó envuelta en una extraña fragilidad: ni Poullain ni Simakin conseguían hacer del servicio un territorio seguro. Los primeros juegos estuvieron atravesados por quiebres constantes, una tendencia que lejos de desaparecer se instaló como el hilo conductor de un primer set tan cambiante como extenuante. Simakin tomó la delantera en dos ocasiones, pero cada intento del ruso por despegarse encontró la resistencia de un Poullain que se negó sistemáticamente a quedar contra las cuerdas. El francés recuperó cada ruptura y llevó la manga hasta el décimo game con la igualdad todavía intacta.
Todo parecía conducir al desempate, pero Simakin tenía otros planes. El ruso volvió a crecer desde la devolución en el momento de mayor tensión, encontró el resquicio que buscaba y consiguió un quiebre decisivo para cerrar el set por 7-5 tras más de una hora de juego.
El francés toma impulso y fuerza el tercer set
El segundo capítulo cambió por completo el paisaje de la final. Después de un primer set signado por la inestabilidad, Poullain encontró finalmente un territorio donde pudo desplegar su tenis con mayor naturalidad. El francés se afirmó en el servicio, comenzó a leer mejor la devolución y encontró el primer quiebre en el tercer juego para tomar la delantera. La ruptura no fue un episodio aislado: Poullain la confirmó con autoridad y, ya con el 3-1 en el marcador, empezó a jugar con una libertad que antes no había conseguido exhibir. Sus golpes ganaron profundidad y sus decisiones fueron cada vez más certeras, hasta que en el quinto game volvió a quebrar el saque de Simakin para instalarse 4-1.
El ruso ya no encontraba la misma respuesta que había mostrado en el capítulo inaugural y el francés administró la diferencia con solvencia, sin conceder espacios para una reacción. El 6-2 terminó de certificar la transformación de Poullain y empujó la final hacia el tercer set.
Poullain acelera con decisión y sentencia la historia
El tercer set comenzó bajo el influjo de un Poullain que parecía haber encontrado definitivamente el camino. Envalentonado por la contundencia exhibida en la manga anterior, el francés trasladó esa confianza al capítulo decisivo y consiguió un quiebre tempranero que le permitió tomar la iniciativa. Incluso tuvo la posibilidad de ampliar la brecha, pero Simakin resistió en un momento delicado y logró mantenerse a una distancia prudencial en el marcador. El ruso, lejos de dejarse arrastrar por la inercia de su rival, encontró respuestas en la devolución y se animó a asumir mayores riesgos para recuperar el terreno perdido. Su determinación encontró recompensa con una ruptura que devolvió la paridad al encuentro y abrió nuevamente la definición.
Sin embargo, cuando Simakin parecía haber recuperado el pulso de la final, Poullain volvió a imponer su jerarquía. El francés retomó el control, aumentó la presión sobre el servicio rival y encadenó dos quiebres consecutivos para firmar el 6-3 definitivo que le otorgó su primer título Challenger.
