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La estadounidense no tuvo piedad y venció 6-1, 6-0 a la rusa Liudmila Samsonova en la final del WTA 1000 de Montreal. Es su tercer título en el circuito y segundo en torneos de esta magnitud.
Jessica Pegula y Liudmila Samsonova se medían en la gran final del Omnium Banque Nationale. La estadounidense llegaba como una de claras favoritas, y lo hizo saber dentro de la pista. Cediendo tan solo dos sets, bajó a Yulia Putintseva, Jasmine Paolini, Coco Gauff y a la No.1 del mundo, Iga Swiatek. Por su parte, la presencia de la rusa fue una gran sorpresa, si bien se encuentra dentro de las veinte mejores del mundo. Al no ser parte del selecto grupo de las primeras preclasificadas, debió disputar la primera ronda. Habiendo pasado una dura prueba ante Siniakova, utilizó ese impulso para luego vencer a Qinwen Zheng, Aryna Sabalenka, Belinda Bencic y Elena Rybakina. Este sería el cuarto encuentro entre ambas, y el más importante en cuanto a prestigio. De los tres previos, dos fueron victoria de la neoyorkina y uno de la oriunda de Olenegorsk.
Apabullante triunfo
El partido comenzó a favor de Pegula, que si bien en los primeros juegos ya mostraba indicios de superioridad, recién la pudo plasmar en el marcador a partir del cuarto. Con el margen de su lado, aprovechó para soltarse, marcar el ritmo y explotar al máximo sus fortalezas. También mostró una gran solidez desde su servicio, con el que no afrontó bolas de quiebre y ganó el 100% de los puntos con el primero. Unos minutos más tarde, volvió a apretar desde la devolución y encontró otra diferencia, para ponerse 5-1. Con el resultado casi liquidado, solo tuvo que adueñarse de su turno y cerrarlo por un abultado 6-1.
En el segundo, la estadounidense volvió a demostrar que lo del parcial inicial no había sido casualidad. Con un break en el primero, logró descolocar a Samsonova, que en ningún momento se sintió cómoda y cometió numerosos fallos. Pegula siguió por la senda de los saques ganadores, winners y puntos bien trabajados, para romper en dos oportunidades y posicionarse 5-0. La confusión y frustración de la rusa eran más que notables y entendibles, ya que en una cita de esta magnitud no pudo desplegar ni un poco de lo que hizo en los últimos días. A la hora de finiquitar, la estadounidense lo hizo en cero y ganó por 6-1 y 6-0, en 49 minutos.
