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La tenista estadounidense analizó su triunfo en el WTA de Dubái y su actual momento de forma, que le ha llevado a expresar su mejor nivel dentro de la pista pasados los 30 años.
El título de Dubái impulsa a Pegula hacia su gran asignatura pendiente
Pasan los años, las temporadas, pero Jessica Pegula siempre está ahí. La tenista estadounidense, que en apenas unos días cumplirá las 32 primaveras, es el vivo ejemplo de la constancia y regularidad. Lo demostró a la perfección esta semana, haciéndose con el título en el WTA de Dubái, sumando su cuarto evento de categoría 1.000 que ya luce en su palmarés.
A la solidez de la norteamericana, que ha alcanzado la final en seis de sus últimos siete torneos disputados, solo le queda la guinda del pastel: un título de Grand Slam, donde tiene la final del US Open 2024 como mejor resultado. Más allá de ese último gran objetivo, la jugadora nacida en Búfalo insiste en que la meta que se pone todos los días es la de crecer como jugadora, una circunstancia que ha definido como su gran obsesión en una extensa entrevista a la web oficial de la WTA tras coronarse en los Emiratos Árabes Unidos.
Pegula también habló de los cambios que realizó en su juego durante la pretemporada, no exenta de problemas físicos, pero que le han permitido establecer un plan de juego marcado por la facilidad en el cambio de direcciones y ese tradicional equilibrio entre ataque y defensa que la convierten en una de las jugadoras más completas del circuito.
La constancia como forma de ser
“Sinceramente, cada año me sorprendo a mí misma. Porque el tenis es muy difícil, es muy dinámico. Y tienes que ser capaz de vivir cada semana como si fuera una nueva, sin tener muchos altibajos. Creo que soy muy buena en eso. Mi personalidad me ha permitido encontrar un buen nicho para desenvolverme a lo largo de las semanas, sin tomarme las derrotas demasiado duro. Y cuando lo hago bien, puedo volver al trabajo enseguida y pasar página rápidamente. Es algo que he podido descubrir en los últimos dos años“.
Inercia ganadora
“Me alegro de haberme dado tiempo extra para recomponerme, para resetearme después de un Grand Slam realmente bueno. El año anterior llegué a semifinales, así que sabía que era posible ganar. Estoy muy contenta de cómo pude cambiar el rumbo esta semana. Poder venir aquí para un solo torneo, algo que no suelo hacer, demuestra la confianza que tengo en mi juego. Ahora mismo sé más o menos lo que necesito para ganar partidos“.
Obsesionada por mejorar
“Estoy obsesionada con ser mejor jugadora. Eso es algo que me ha mantenido en la cima del tenis: siempre quiero mejorar. Me encanta competir y ganar torneos, pero al final, lo que realmente me motiva es ser mejor jugadora cada día. Creo que con la profundidad que tenemos en el tenis femenino, eso es clave para mantenerme en la cima. Y creo que realmente lo he asimilado muy bien“.
Un juego hecho para el cemento
“Golpeo la pelota muy pronto. En pista dura, me gusta la estabilidad. Me gusta que no haya botes malos, cosas que puedan salir mal. El bote es muy preciso, así que puedo encontrar un buen ritmo con bastante facilidad. Golpeo bastante fuerte, profundo y plano, así que creo que mi pelota resbala por la pista. Cuando encuentro mi ritmo en pista dura, es cuando empiezo a jugar mi mejor tenis. Creo que esta noche e incluso ayer contra Anisimova, lo encontré al final y pude mantenerlo hasta hoy. Cogí la pelota pronto, golpeando muy bien mi derecha, ganando tiempo y cambiando de dirección“.
Habilidad innata para cambiar direcciones
“Creo que eso es algo que siempre se me ha dado muy bien. Es curioso, a veces me dicen: ‘No sé cómo le pegas tan fuerte a la pelota, pero parece que lo haces ahí sentada, relajada y de repente, la bola sale disparada de la raqueta’. Creo que una de las cualidades que me convierte en una buen jugadora es mi buen timing y una excelente coordinación mano-ojo“.
“En los últimos seis meses, hemos adoptado eso. Nos hemos dicho: ‘Bueno, así es como se juega al tenis. ¿Cómo podemos hacerlo aún más eficiente? ¿Cómo conseguimos que tu juego de pies se adapte a la calidad de tus manos?’. Así que he trabajado mucho en el juego de pies, en el espacio y en la fluidez de mis golpes“.
Trabajo en pretemporada
“Creo que al finales del año, después del US Open y la gira asiática, sabía más o menos lo que tenía que hacer. A principios de pretemporada le dimos mucha importancia. Fue interesante. No nos preocupaban tanto las lesiones, el movimiento ni nada de eso, porque sabíamos cómo tenía que jugar, en qué íbamos a centrarnos. Creo que eso me relajó, aunque no tuve una gran pretemporada”.
“Sabía cómo tenía que jugar al tenis y, por suerte, pude encontrarlo en Australia. Después del final de año, de las WTA Finals, estaba emocionada porque sabía cómo tenía que jugar y sabía en qué podía mejorar. Eso funcionó a finales de la pasada temporada y pude aprovecharlo”.
Su mejor momento pasada la treintena
“Soy veterana, eso ya se puede decir, pero no me siento tan mayor porque sufrí tantas lesiones a principios de mi carrera que no creo haber acumulado el desgaste del circuito cada año. Me lesioné mucho. Eso me ayudó a madurar, encontrar mi juego y creer en lo que necesitaba hacer a pesar de los altibajos. Espero poder inspirar a las chicas para demostrar que no es necesario tener 20 años”.
“Se puede seguir jugando muy bien al tenis si se cuida el cuerpo y se sigue mejorando. Así que sí, estoy muy orgullosa de mí misma por poder hacerlo como jugadora a los 32 años. No creo que sea necesariamente la norma, pero lo vimos en el circuito masculino y femenino también. Ahora es una época diferente. No hace falta tener 18 años para triunfar. Hay un grupo diferente de jugadoras que lo hemos hecho bien en etapas posteriores, pero siempre se puede mejorar“.
Un Grand Slam, la última meta
“Creo que partidos como el de esta semana me ayudan mucho. Me ayudan a ganar confianza en cómo tengo que jugar y en las cosas que quiero mejorar. Simplemente hay que seguir trabajando y construyéndolo. Creo que, manteniendo esa mentalidad a diario en los entrenamientos, en el gimnasio y en estos torneos, espero que al final me lleve a donde quiero llegar.”
