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Emma Navarro arrancó su aventura en el WTA de Mérida cosechando una victoria sin complicaciones. La jugadora estadounidense dominó el partido de principio a fin y venció a Martic con parciales de 6-1, 6-2 para avanzar a los cuartos de final.
Navarro debuta en Mérida con un triunfo convincente
Emma Navarro y Petra Martic se enfrentaban en los octavos de final del WTA 500 de Mérida en un duelo de contrastes. Navarro, número 10 del mundo, venía de un sólido inicio de temporada, con buenos resultados en Australia, aunque tuvo un traspié en Medio Oriente. Martic, actualmente en el puesto 124, había superado la fase previa y sorprendió al eliminar a Sloane Stephens en la primera ronda. En el historial entre ambas, cada una ha ganado un partido, con Navarro imponiéndose en su último cruce en Auckland 2024. Con estilos opuestos, la estadounidense buscaba imponer su regularidad, mientras que la croata quería aprovechar su experiencia para dar otro golpe en el torneo.
La estadounidense desequilibra con su audacia
En el comienzo del encuentro se pudo observar cierta imprecisión de la estadounidense, quien tuvo que acudir a puntos extras para contener su servicio. De igual manera, Navarro se acomodó rápidamente en la pista y corrigió desde el retorno, firmando un quiebre en el segundo game. Acto seguido, la norteamericana se mostró estable en su turno de saque, gestionando la distribución de pelota para validar el break. Martic no lograba hacer pie en los intercambios rápidos, pero trataba de acortar los puntos con distintas variantes. Navarro volvió a plantear un juego sólido desde el resto, tomó la pelota adelante y capitalizó un nuevo quiebre, lo que le permitió cerrar el set con su saque, firmando un contundente 6-1.
Navarro desata su jerarquía y liquida el encuentro
Tras ganar la manga principal, la número diez del mundo se adentró en el segundo parcial con un tenis superlativo, dejando sin oportunidades a la croata para cosechar una ruptura fugaz. Martic trató de hacerse fuerte en el siguiente juego, generó una chance de quiebre, pero no pudo sostener la intensidad. La estadounidense se desplazaba con facilidad en la pista, cubría bien los espacios y atacaba con tiros limpios. La experiencia de la croata no pesaba en el duelo, sus propuestas eran poco efectivas. Convencida de su jerarquía, Navarro siguió jalando de la cuerda, desequilibrando completamente a su rival, para apropiarse de la victoria con un 6-2 final.
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