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El tenista español se mete en los cuartos de final del torneo australiano tras vencer al local Kubler en un partido en el que no dio opciones a su rival.
Nadal ya está en cuartos de final en Brisbane
Los octavos de final del ATP 250 de Brisbane se cerraban con el duelo que enfrentaba a un jugador local con el máximo reclamo de este torneo. Rafa Nadal llegaba a esta ronda tras un gran triunfo ante Dominic Thiem en el que no pareció acusar el parón de casi un año del que venía al desplegar un gran nivel. Jason Kubler venía de pasar de ronda tras el retiro de Karatsev antes de empezar el tercer set y era un rival que se acoplaba bien al juego del español. El cara a cara entre ambos se estrenaba con este partido en el que Nadal era favorito pese a estar 570 puestos más abajo en el ranking y jugar en casa del australiano.
Rafa se muestra intratable
El encuentro comenzó con Nadal jugando a un nivel altísimo, con gran intensidad y sin dar ninguna opción a su rival. Además, estaba sirviendo perfecto y conectando su derecha cuando quería. Debido a ello, Kubler solo pudo ganar un punto en los tres primeros juegos, perdiendo el servicio en el segundo tras una gran derecha invertida cruzada de Rafa. Por si fuera poco, el español quebró de nuevo en el cuarto juego tras su característico gancho de revés en salto desde la red y puso el 4-0. Tras el quinto juego, el australiano necesitó la asistencia de los médicos acusando dolor en su brazo dominante, por lo que la gesta era todavía más complicada. Hasta seis juegos tuvo que esperar Kubler para estrenar su marcador, pero solo consiguió alargar lo inevitable. Rafa se llevaba el primer set con un claro 6-1.
El español no deja lugar a dudas
El segundo comenzó como terminó el primero, con Nadal quebrando en el primer juego y ganando su saque de manera cómoda tras una volea de revés cruzada. Rafa tuvo que salvar una pelota de break en el tercer juego con una derecha paralela desde la mitad de pista para seguir en ventaja en el partido. Tras esto, ambos ganaron sus siguientes turnos de servicio y parecía que el marcador no se movería más. Sin embargo, Nadal quebró en el séptimo juego tras una derecha cruzada larga de Kubler para poner el 5-2 arriba y saque para cerrar el duelo. El balear no falló y con su servicio tras un gran revés cruzado que Jason solo pudo seguir con la mirada.
